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Una aleya del Corán

Llevaba unos días dándole vueltas a algo, reflexionando sobre un asunto. Era una especie de inquietud que tenía en mi corazón, una inquietud que no sabría expresar con palabras pero que sentía dentro de mí; y de repente esa neblina se disipó ayer por completo cuando, estando en una reunión recitando Corán, una persona recitó la aleya en la que Allah, subhanahu wa ta’ala, dice: ¿Acaso aquel a quien Allah le ha abierto el pecho al Islam y se asienta sobre una luz que viene de su Señor…?
 ¡Perdición para aquéllos cuyos corazones están endurecidos para el Recuerdo de Allah; ésos están en un claro extravío!” (39, 22).

Esta aleya acudió como un bálsamo para mi corazón y me gustaría compartir con vosotros parte de sus significados, pues considero que son maravillosos y que tienen una gran importancia para nosotros hoy en día. Es una aleya que podemos dividir en dos partes.

La primera de ellas tiene una parte oculta, siendo este es un recurso lingüístico que encontramos en numerosas ocasiones en el Corán. Y que sería como decir: ¿Acaso aquel a quien Allah le ha abierto el pecho al Islam y se asienta sobre una luz que viene de su Señor, … se puede comparar al que no es así? Y esta primera parte de la aleya es un tesoro inagotable.

En ella vemos cómo Allah es el que nos guía, el que abre nuestro pecho, el que lo expande y nos hace ser de los afortunados, nos hace ser de los que creen en Él. Allah ha abierto nuestros pechos y ha consolidado en ellos el Islam, hasta que lo aceptamos felices, complacidos y satisfechos. Y entonces al hacerlo la luz de Allah nos envuelve, nos guiamos con la guía y con la luz de Allah.

Esto es algo realmente maravilloso, pero es algo que olvidamos en varias ocasiones. No somos conscientes de lo que significa, no somos conscientes de lo que implica. Esta luz sobre la que nos asentamos y aparece mencionada en la aleya, es la Guía de Allah; es Su benevolencia para con nosotros y son también, por supuesto que lo son, las pruebas con las que nos pone a prueba.

La luz de Allah es todo cuanto ocurre a nuestro alrededor, es todo cuanto vemos, todo está iluminado con Su luz; pero esa luz que viene de Él, también es particular de cada uno de nosotros. Esa luz y guía es el intelecto que Él nos ha dado para discernir lo correcto de lo incorrecto, para hacer lo que Él ordena y ama y alejarnos de lo que Él prohíbe y detesta; es la buena compañía que nos acerca y nos recuerda a Él, es reconocer nuestra posición en este mundo pasajero y tener presente el recuerdo del mundo que ha de venir; es la capacidad de comprender la inmensidad y la majestuosidad de Su Poder, es la capacidad de reconocer nuestras faltas y nuestros errores, es la honestidad que ha de guiar nuestros pasos…

Todo esto y mucho más, muchísimo más, es parte de la luz y la guía de Allah, una luz y guía que se asientan en los corazones de quienes Él quiere, en los corazones de los afortunados a los que Él ha escogido; y no tengo ninguna duda de que tú, que estás leyendo esto con sinceridad y recogimiento, eres uno de ellos.

¿Y acaso este es igual que aquel cuyo corazón Allah ha cerrado, cuyo corazón ha endurecido, ese que no sigue la guía de Allah, que no se ilumina con Su Luz, que deja los mandatos de Allah y se entrega a las prohibiciones, que se guía por sus propias pasiones y apetitos, que busca complacer a la gente antes que complacer a Allah? No, no son iguales, y a Allah pongo por testigo de que no lo son.

Cuando descendió esta aleya los Sahaba le preguntaron su significado al Mensajero Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam, le preguntaron cómo abría su corazón; y éste dijo: “Cuando entra la luz en el corazón se expande y se abre”. Dijimos: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cuál es la señal de eso? Dijo: “Refugiarse en la casa eterna, apartarse de la casa seductora y prepararse para la muerte antes de que llegue”.

Esta primera parte de la aleya describe a los creyentes, a los que se sienten complacidos con el Islam como forma de vida y lo llevan a todos los aspectos de su vida, y no sólo a la hora de hacer la oración o durante el mes de Ramadán. Y realmente es alegría, es expansión, son buenas noticias, son dichas y favores; en una palabra, es Luz, luz pura y completa.

La segunda parte es advertencia y peligro. Pero no es una advertencia sobre algo irreal, no, es una advertencia y amonestación sobre algo real, algo me atrevería a decir muy habitual y, por desgracia, cada vez más: “¡Perdición para aquéllos cuyos corazones están endurecidos para el Recuerdo de Allah; ésos están en un claro extravío!”.

El recuerdo de Allah calma y tranquiliza los corazones, la ausencia de Su recuerdo los agita y los endurece. Buenas noticias y enhorabuena para los que recuerdan a Allah, malas noticias y perdición para los que no lo hacen. La naturaleza del corazón es la expansión y el crecimiento, y este es uno de los frutos del recuerdo de Allah, es tranquilidad, sosiego, calma, confianza, aceptación, agradecimiento, paciencia, esperanza, amor, todo esto es el recuerdo de Allah, esta es la naturaleza de un corazón impregnado con el recuerdo de Allah.

Por el contrario, un corazón cerrado y endurecido ante el recuerdo de Allah, el corazón de una persona que cuando se recita el Corán pone mala cara, cuando se habla de sus significados se aleja, cuando se habla del Islam y del Mensajero se hastía y cansa enseguida, que no quiere escuchar porque es orgulloso, que sabe que actúa incorrectamente pero no se da por aludido, que traspasa los límites pero busca mil excusas para justificarlo, el arrogante que se cree que no necesita del recuerdo de Allah… ese corazón está enfermo, está endurecido, está cerrado.

Y del poseedor de este corazón no se puede esperar nada bueno; guárdate de su compañía, pues es el Shaytán el que gobierna su corazón y su único deseo es llevarte a su camino del extravío y la perdición.

No permitas que eso ocurra, abre tu corazón al recuerdo de Allah, ábrelo a la reflexión, a la confianza, al agradecimiento, con altas expectativas, con altos anhelos, porque nuestros corazones son unos imanes tremendamente potentes y lo que pongamos en ellos será lo que obtendremos. Abrid vuestros corazones, entregad todo vuestro ser al Recuerdo de Allah y tendréis a Allah entre vosotros. Oh Allah te pedimos que así sea. ¡Amin!

2 Comments

  • Tanzina

    27 noviembre, 2018 at 13:17

    Muchas gracias por compartir los pensamientos que usted tiene sobre esta aleya, imam. Jazak Allahu khayr. Estoy de acuerdo que sin duvida, el recuerdo de nuestro Dios calma nosotros pero usted tiene razon que nosotros tenemos que ser abrir a aprender e seguir nuestro religion tambien para tener los effectos. Estaba pensando sobre esto especialmente cuando el otro día, conocí dos personas muy interesantes en un avion. Me gusta mucho hablar con la gente y aprender sobre ellos. Fue fascinante y aprendí mucho. Como nosotros estamos muy feliz con Islam, mucha gente, que han vivido sin Islam en sus vidas estan feliz sin la luz. Pienso que una de ellos se arrepintió de no haberlo aprendido antes entonces hice mi mejor esfuerzo para convencer aquí de que hay tiempo. El otro me dicen que si nosotros vamos a morrir en este avion en este momento, el no tiene arrepentimientos- le gusta su estilo de vida sin el islam pero me parece que el tiene mismo un poco de interese en la religion de sus padres, fue un poco triste pero nosotros solamente podemos intentar nuestros mejores para dar la esperanza a la gente. Para mostrar que hay una manera de vivir a vida con que, el corazon puede ser muy contente, lo mas contente. Alhumdhulillah por Islam. Rezo que Allah siempre queda la puerta de Islam abierta para todos nosotros. Desculpa-me por favor donde mí español esta incorreto- no es mí primera idioma.

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