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Los cambios de la vida

Son muchas las ocasiones en las que nos quedamos anclados en el pasado, nos aferramos a que todo tiempo pasado fue mejor, nos lamentamos de los cambios, de las transiciones, del devenir del futuro, pensamos que nuestra situación anterior era siempre mejor, que lo mejor es quedarnos como estamos, sin cambiar nada; y al hacerlo olvidamos una máxima que debemos tener siempre presente en nuestra mente y nuestro corazón: y es que es imposible que las cosas permanezcan, lo único que permanece es Nuestro Señor, por eso se dice en lengua árabe: dawamu alhal, mina almuhal (permanecer en un mismo estado, es parte de lo imposible)

Las personas mueren con el paso de los días, los imperios terminan con el cambio de los pueblos, los edificios se caen con el devenir del tiempo. Todo está en cambio, todo transita y todo termina. Cada uno de nosotros nace, crece y muere, este es nuestro destino, esta es nuestra realidad. Por eso Allah dice en Su Libro: Así es como alternamos los días entre los hombres”.

Es imposible negar esta realidad por mucho que intentemos cambiarla, por mucho que pretendamos ir contra ella y aferrarnos a lo que tenemos, jamás podremos hacerlo. Así que lo mejor que podemos hacer es ser conscientes de ella, imbuirnos de ella y vivir nuestra vida de acuerdo a esta realidad.

Todo está en cambio, un cambio constante que nos hace atravesar situaciones diferentes. Hoy tenemos algo y mañana podemos perderlo y, al día siguiente, tener lo mismo que teníamos antes o incluso algo mejor. Aferrarnos a lo que tenemos hoy, de manera que nos impide vivir y mirar hacia el mañana, es un error en el que, por desgracia, muchos de nosotros caemos. Pero claro, somos seres humanos y el ser humano es débil y olvidadizo por naturaleza.

En esta debilidad y olvido nos aferramos a ideales sin querer cambiarlos, nos aferramos a estados sin estar dispuestos a renovarlos, nos aferramos a pensamientos que no estamos dispuestos a dejar. Pero queridos míos, ¿acaso los ideales, estados y pensamientos permanecen olvidando que lo único que permanece es Nuestro Señor? Recordad: dawamu alhal, mina almuhal.

En la lengua árabe hay unos versos tremendamente hermosos, que estoy seguro muchos de vosotros conocéis, y que nos hablan de esta realidad, una realidad de la que, no lo olvidéis, no podremos escapar nunca. La traducción de estos versos es la siguiente:

Hay ocho (estados) que siempre suceden al hombre,

Y es necesario que estos ocho ocurran:

Alegría y tristeza, unión y separación,

Facilidad y dificultad, salud y enfermedad.

Hoy somos felices con lo que tenemos, con lo que somos, pero mañana lo perdemos y nos invade la tristeza. Hoy estamos unidos, somos un grupo, una familia, nos queremos y nos amamos, pero mañana, por las situaciones de la vida, nos separamos y cada uno sigue su camino. Hoy vivimos en la facilidad, hacemos las cosas con facilidad, pero mañana esa facilidad se convierte en dificultad y ante lo que antes era un simple obstáculo, ahora vemos una montaña inconquistable. Hoy tenemos salud y fuerza, pero mañana estamos enfermos y nos volvemos débiles.

Esto es innegable y todos, en mayor o menor medida, pasamos por ello. Y ante este transitar y pasar del tiempo, ante estos cambios y situaciones, recordad siempre las palabras del Mensajero de Allah, al que Allah bendiga y conceda paz, unas palabras que son para nosotros una enseñanza tremenda, y no sólo eso, sino que son un bálsamo para nuestros corazones dolidos ante los cambios. Esas palabras, cortas en número pero vastas en significado, son cuando dijo: “Cuán asombroso es el asunto del creyente, que todo lo que le sucede es un bien; pero esto no ocurre más que con el creyente. Si le sucede un bien es agradecido y eso es bueno para él y si le acontece un mal, se mantiene paciente y eso es bueno para él”.

Esta es la solución ante los cambios de la vida, este es el remedio ante las variaciones de los estados: agradecimiento y paciencia, confianza y perseverancia. Y para conseguirlo, para ser capaz de afrontar los estados y cambios es necesario un acto de adoración. Se dice que entregarse a ello con sinceridad una hora es mejor que mil años de oración; y este acto es la reflexión.

Es reflexionar sobre de dónde venimos y a dónde vamos, sobre cuál es mi objetivo, reflexionar sobre qué es lo que quiero, a nivel individual, familiar y colectivo, reflexionar sobre a dónde quiero ir, qué es lo que quiero alcanzar, cuál es mi anhelo, dónde están mis expectativas.

Y es que reflexionar con sinceridad, con agradecimiento y paciencia, es lo que nos permitirá ir hacia delante, superar los cambios, afrontar las oscilaciones y sobretodo, es lo que nos hará comprender dawamu alhal, mina almuhal. Y esto, una vez lo hayamos comprendido y hayamos empapado con ello nuestro corazón, nos permitirá obtener siempre lo bueno, qué digo lo bueno, lo mejor de todos y cada uno de los cambios y estados que, imperiosamente, atravesaremos a lo largo de nuestra vida.

Oh Allah te pido que nos des sinceridad, agradecimiento, paciencia y reflexión para afrontar los cambios que Tú, en Tu inmenso conocimiento, has decretado para nosotros. Amin.

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