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“Papá, ¿por qué obedecemos a Allah?”

Ayer dediqué la tarde a mi hija pequeña. Le había prometido que, como regalo del día del ‘Id, la llevaría al cine y le compraría un vestido. Considero muy importante que a nuestros hijos les hagamos regalos por el ‘Id, para que así sepan cuáles son nuestras fiestas, se desarrolle su identidad y se sientan orgullosos de ser musulmanes.

En el camino estuvimos hablando de lo que significa el ‘Id al Adha y le conté la historia de Sayyiduna Ibrahim y el “casi sacrificio” de su hijo. Al escuchar esta preciosa historia de entrega y sumisión a Allah, de obediencia absoluta al Creador, se quedó callada unos segundos y luego, con toda su inocencia, me hizo una de esas preguntas típicas de los niños que, en ocasiones, son tan difíciles de responder por los adultos. Me dijo: “Papá, ¿por qué obedecemos a Allah?”. Menos mal que justo en ese momento llegamos al destino, y con la emoción de ir al cine se olvidó de la respuesta.

Pero la verdad es que a mi me hizo pensar mucho y toda la película estuve dándole vueltas. ¿Por qué obedecemos a Allah? Está claro, por taqwa, porque es el Creador, porque nos lo ordena en el Corán, porque nuestro éxito en la Próxima Vida está vinculado a nuestra obediencia a Él en ésta, y por un largo etcétera.

Pero lo cierto es que llegué a una conclusión más exacta que dividí en tres categorías ─que me he atrevido a categorizar de menos a más importante─ estando todas ellas basadas en mi comprensión y entendimiento del Islam y del Libro de Allah. Y estas tres categorías considero que son aplicables a toda relación, a nuestra relación con Allah y a nuestra relación con las criaturas.

La primera de ellas, la más básica, pero no por ello menos importante, es por temor, por miedo. Obedecemos a Allah por miedo a Su castigo, porque hemos leído en el Corán los tormentos del Fuego, porque sabemos que Allah es duro en Su castigo, porque sabemos que quien Le desobedezca estará abriendo para sí mismo las puertas del Fuego.

Junto al temor está la esperanza, esperanza del perdón, de la misericordia, de los deleites y disfrutes del Jardín. Estos dos asuntos van unidos, son esas dos alas del pájaro necesarias para volar. Temor y esperanza, jawf y rayá. Temor del castigo y esperanza de la recompensa. Esas alas, como dice el Imam Al Ghazali, son con las que el creyente vuela hacia Allah, con las que se acercan los amados a la estación más elevada, con las que se libran de los peligros y adversidades que pueden encontrar en el camino. Ya que el ala de la esperanza te conduce a la cercanía del Misericordioso y el ala del temor te lleva a librarte del castigo del más Justo de entre los justos.

Y Allah, subhanahu wa ta’ala, menciona los dos términos juntos, cuando dice en una aleya de la Sura del Viaje Nocturno: “Ésos a los que invocan (a los que dan realidad fuera de Él) buscan ellos mismos el medio de acercarse a su Señor, a cual más cerca. Esperan Su misericordia y temen Su castigo. Realmente el castigo de tu Señor es digno de ser temido”.

La segunda categoría es la obediencia por agradecimiento. Reconoces todo lo que Allah te ha dado, reconoces que no eres nada sin Allah, reconoces que cada bocado que te llevas a la boca es por el favor de Allah, que cada respiración es por la misericordia de Allah. Que tu provisión proviene de Allah, que tu vestimenta viene de Allah, que tu vivienda es por el favor de Allah. Reconoces que absolutamente todo cuanto tienes te lo ha dado Allah, y entonces eres agradecido y ese agradecimiento te lleva a obedecer lo que Él ordena.

El mejor ejemplo de esto es el Mensajero Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam. Él lo reconocía, él era consciente de que todo cuanto tenía era por el favor de Allah, y por ello era agradecido y obedecía a Su Señor. Y por eso, cuando la gente dormía, él se levantaba en mitad de la noche para hacer salat, lo hacía hasta que sus nobles pies se entumecían por el esfuerzo. Y cuando en una ocasión su esposa ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, le preguntó por qué lo hacía, si Allah ya le había perdonado las faltas que había cometido en el pasado y las que pudiera cometer en el futuro, el Profeta le respondió diciendo: “¿Acaso no he de ser un siervo agradecido?”.

Y por último, el grado más elevado de la obediencia, la razón más importante por la que obedecemos a Allah, es por amor. El amor al amado hace que nos esforcemos a la hora de obedecerle. Amas a tus padres y les obedeces aunque ni siquiera lo mencionen. Amas a tu marido y le obedeces sin necesidad de que lo pida. Amas a tu esposa y te esfuerzas en hacer lo que ella desea y le complace. Amas a un amigo y te esfuerzas en obedecerlo y complacerlo, en hacer lo que a él le gusta. Amas al Mensajero Muhammad, y ese amor te lleva a obedecerle y esforzarte por seguir su Sunna.

Y por encima de todo y de todos, amamos a Allah y ese amor nos lleva a obedecerle. Y creedme cuando digo que no hay forma más elevada de obediencia que la del amor. No es lo mismo obedecer por miedo al castigo que por amor, no es lo mismo obedecer por la esperanza de la recompensa que por amor, no es lo mismo obedecer por agradecimiento que hacerlo por amor.

¡Y qué grande y hermosa es la obediencia a Allah por amor! Y por eso el Imam Ash-Shafi’i, que Allah esté complacido con él, compuso unos versos maravillosos que muestran la realidad de su amor hacia Él, en los que dijo: “¿Desobedeces a Allah a la vez que muestras que Lo amas? Esto, por mi vida, es algo insólito. Si tu amor fuera sincero Le obedecerías, porque la verdad es que, el que ama obedece al amante”.

Y este amor aumenta a medida que conocemos a Allah, aumenta a medida que impregnamos nuestro corazón del conocimiento de Allah, a medida que conocemos Su misericordia y Su poder, Su perdón y Su compasión; aumenta cuando Le recordamos, cuando hacemos dhikr de Él. Por eso, mantened siempre húmedas vuestras lenguas con el Recuerdo de Allah, pues ese recuerdo os llevará a amarle y ese amor os llevará a obedecerle y tener taqwa de Él; y esa obediencia os conducirá a la estación más elevada del Jardín, en compañía del más amado de las criaturas, el Profeta Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam.

Oh Allah te pido que así sea. Amin

4 Comments

  • Anonimo

    5 septiembre, 2018 at 11:53

    Interesante reflexión, es interesante ver como una pregunta tan básica y necesaria, es compleja en su reflexión. Comparto todos los puntos mencionados

    Yo añadiría una cuarta categoría que para mi es la que mas me ayuda a entender, así que desarrollo mi reflexión también.

    La cuarta categoría o primera, seria la necesidad, el imperativo. Allah, alabado sea, menciona en su libro que el objetivo de nuestra existencia es la adoración a el (Surah al-Dhaariyaat (51): 56]), siendo la obediencia el requisito fundamental para su adoración.

    Es en esta aleya que veo la adoración a Allah una necesidad VITAL del ser humano. Como el respirar, o el comer.
    Sino cumplimos cualquiera de nuestras necesidades vitales, la consecuencia es la muerte, es decir, nuestra existencia física llegaría a su fin.

    En el plano espiritual, la adoración es la necesidad mas básica.
    Lo que ocurre que sus consecuencias finales no son inmediatas, llegan tras la muerte. Sino obedecemos a Allah en vida, tras la muerte, morimos de verdad.

    Allah nos ha creado y ha creado el universo para que Le obedezcan, y si no obedecemos, simplemente nos salimos de lo establecido (del camino), nos rebelamos contra el funcionamiento del universo, con consecuencias catastróficas.

    ¿porque obedecemos a Allah? Porque es la única razón de nuestra existencia

    Salam!

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