Nuestra implicación en la sociedad

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, pues ciertamente la Taqwa de Allah es el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la próxima.

Ciertamente estamos viviendo en un mundo de cambio, un mundo de cambio constante; cambia la sociedad, cambian las costumbres, cambia la mentalidad, cambia el entendimiento y cambian los anhelos. Cambian las preocupaciones, lo que hoy nos preocupa y nos interesa, no es lo mismo que nos preocupaba hace años.

Hoy nos preocupa el cambio climático, la justicia social, la islamofobia, la geopolítica, el mal y el daño de la usura, la inmigración, y un largo etcétera. Y esto no es malo, de hecho es algo bueno que debemos afrontar y que no podemos impedir quedándonos anclados en el pasado; de lo que se trata es de que seamos capaces de asumir y de implantar en nosotros, en nuestras vidas y en nuestras comunidades esos cambios, para tratar de mejorar y de crecer.

Y es que como musulmanes debemos ser conscientes de que tenemos un papel que jugar en ese cambio, pues todos nosotros formamos parte de la sociedad; no vivimos aislados de ella, no va el cambio en una dirección y nosotros nos oponemos a ello y nos aislamos para ir en otra dirección distinta; esto no tiene ningún sentido y no es parte del entendimiento de nuestro Din.

Por ello tenemos un impacto en la sociedad, tenemos un papel que jugar y el Islam y nosotros como musulmanes tenemos mucho que aportar a la sociedad, mucho mas de lo que en ocasiones imaginamos siquiera, esto ya ocurrió en el pasado, cuando los musulmanes estaban en lo más alto e la civilización; y es así porque el Din del Islam, entendido como una forma de vida, tiene respuestas a muchas de las preguntas que están hoy en día se plantea y cuestiona esta sociedad.

Por consiguiente, una vez que hemos comprendido el papel que tenemos en la sociedad, lo siguiente que debemos saber es que el papel que juguemos en la sociedad puede ser de dos maneras, o positivo o negativo. Depende de nosotros, depende de lo que queramos nosotros, depende de lo que como individuos y comunidades queramos alcanzar. Somos agentes de cambio y es importante que seamos conscientes de ello.

Como musulmanes, se supone que somos gente de bien, gente que hace el bien y cuyo bien nos conducirá con el permiso de Allah, al Jardín. Somos gente salih, pero hay un paso mas, se puede hacer algo más, y es ser salih muslih. Allah dice en Su Libro: “Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (49, 10).

Este es parte del papel que podemos y que realmente debemos empezar a jugar en la sociedad y es importante que seamos conscientes de ello. Las mezquitas, comunidades de musulmanes, asociaciones podemos aportar mucho en la propia comunidad de musulmanes, en nuestro propio entorno y entre nuestros hermanos, pero también y esto es lo mas importante en este tiempo, fuera de ella, fuera de nuestro círculo, es decir, a nivel general y social.

Porque sabéis ¿qué? Somos embajadores del Islam, todos y cada uno de nosotros somos embajadores del Islam, lo somos con nuestras palabras, pero sobretodo lo somos con nuestro comportamiento. Por ello cuando hagamos algo seamos conscientes de ello, seamos conscientes de que estamos representando el Islam y que por ello debemos hacerlo de la mejor manera posible, buscando lo mejor, buscando la excelencia, recordando que el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, dijo: “Ciertamente Allah ama que si alguno de vosotros hace algo lo haga bien” At yutqinah. Este es el paso que tantas veces nos cuesta afrontar, pero es el que realmente debemos dar: hacer las cosas con corrección, de la mejor manera posible, aspirando siempre a lo más elevado y buscando tener un impacto positivo en la sociedad que nos rodea.

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En la primera parte del jutba hemos hablado de la responsabilidad que tenemos como musulmanes, tanto a nivel individual como colectivo en la sociedad; pero no hay duda de que para que esto se convierta en una realidad y tengamos un impacto positivo, para que pasemos de ser salih a ser muslih, necesitamos de la implicación y la participación de todos, pero especialmente necesitamos de los jóvenes. Ahora bien, los jóvenes no nos podemos implicar, no podemos participar si la generación anterior no cede parte del espacio; por ello digo que es algo colectivo, en lo que todos tenemos una responsabilidad y un papel.

Jóvenes, vosotros sois los líderes del mañana, asumid este apasionante reto y responsabilidad, asumidlo de verdad porque os necesitamos, hacedlo formándoos, es necesario que nos formemos a todos los niveles, que llenemos nuestro interior y nuestro exterior, que estemos en un proceso constante de mejora y de crecimiento, que nos formemos en el conocimiento de nuestro Din, que lo afiancemos en nuestros corazones, pues en ese conocimiento encontraremos la sabiduría necesaria para crecer y florecer.

Y lo mas maravilloso es que se conocimiento afianzará nuestro Din y nuestra identidad en nuestros corazones y nos sentiremos orgullosos y estaremos satisfechos de ser musulmanes. Y esto es clave en nuestros días, fortalecer nuestro Iman, fortalecer nuestra identidad y nuestra personalidad como musulmanes; ya que esto es lo que nos hará cumplir con nuestro papel de embajadores del Islam.

Debemos participar en el desarrollo y el crecimiento de nuestras comunidades, formando parte de ellas, acudiendo a las mezquitas, presentando programas, actividades que sean de nuestro interés y que estén en concordancia con lo que está pasando actualmente en el mundo, exigiendo incluso vuestro espacio, siendo parte activa de vuestra comunidad musulmana a nivel local pues ello enriquecerá la comunidad, la fortalecerá y la hará crecer hasta llegar a niveles que ni siquiera imaginamos. Necesitamos de vuestra fuerza, de vuestra energía, de vuestro anhelo y entendimiento, vuestro papel es necesario e imprescindible. Pero como he dicho antes, esto no es posible si como jóvenes, no tenemos ese espacio, si en las comunidades no estamos representados y no se escucha nuestra voz.

Una mezquita o una comunidad sin jóvenes es algo tremendamente triste, es algo que nos duele y es ciertamente una preocupación muy presente en la mayoría de comunidades y en esto estaréis todos de acuerdo conmigo. Pero es mas triste aún que en esas comunidades que se quejan de ello, no se les de la capacidad, el espacio y la oportunidad, que no se sientan queridos, que no sientan amor y compasión, que no encuentren el entendimiento y no se sientan parte de ese grupo; y no solo eso, si no que encima se les acuse de estar perdidos o desviados, de que han perdido o dejado el Din y que pierdan toda esperanza y confianza en ellos; esto si que es tremendamente doloroso, y es ciertamente, una gran injusticia hacia nuestros jóvenes. Por ello, si de verdad queremos cambiar la situación, las dos partes tenemos que reflexionar en el por qué está ocurriendo esto, y recordar las palabras del Mensajero de Allah: “No cree ninguno de vosotros hasta que no quiere para su hermano lo que quiere para sí mismo”.

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