vida

Estar complacidos con el Decreto

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, ya que la Taqwa será vuestra salvación en la Próxima Vida: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah como debe ser temido y no muráis sin estar sometidos”.

Siervos de Allah, sabed que esta vida no es más que un puente hacia la Próxima. Esta es la vida de la acción y la Próxima será la vida en la que vivamos de acuerdo a lo que hayamos cosechado con las acciones en esta. Esta es una vida de acción, una vida de trabajo, pero eso no quiere decir que sea una vida de sufrimiento y dificultad, es una vida en la que debemos buscar lo mejor, en la que debemos esforzarnos por conseguir nuestros objetivos, en la que debemos luchar por cumplir con nuestros anhelos y expectativas.

Uno de los secretos para ser felices en esta vida, y que en muchas ocasiones olvidamos, uno de los secretos que nos permite saborear la dulzura del Imán y que en muchas ocasiones obviamos, uno de los secretos para tranquilizar nuestro corazón ante las dificultades de este mundo, es estar complacidos con lo que Allah, subhanahu wa ta’ala, ha decretado para nosotros, aceptar lo que Allah ha escrito para nosotros, ya sea bueno o malo, ya sea dulce o amargo.

Lo primero con lo que debemos estar complacidos es con Allah como Señor, con Muhámmad como Mensajero y con el Islam como forma de vida; si esta complacencia entra en nuestros corazones, entonces seremos de los afortunados, pues seremos de aquellos que serán capaces de saborear la dulzura del Imán, ya que dijo el Mensajero, sallallahu alaihi wa sallam: Saboreará el Imán aquel que esté complacido con Allah como Señor, con el Islam como Din y con Muhámmad como Mensajero”.

Con lo cual, todos los que estén complacidos y satisfechos con Allah como Señor, con el Islam como Din y con Muhámmad como Mensajero, encontrarán tranquilidad y sosiego en su vida, serán capazes de reconocer que todo viene de Allah, sabrán que las pruebas son parte del Decreto de Allah y se mantendrán pacientes ante la adversidad; tendrán las herramientas necesarias para afrontar todas las dificultades que atraviesen, pues sabrán que para superar esas pruebas solo tienen que hacer lo siguiente: volverse a Allah, seguir a Su Mensajero y aferrarse a Su Din.

Ciertamente, hay mucha gente que, cuando se habla de ridá, de la satisfacción y el estar complacidos con lo que Allah ha decretado, lo malinterpreta y piensa que es vivir de una manera baja, humillado ante los demás, sin ningún tipo de ambición ni de anhelo; y se excusa diciendo: “Esto es lo que Allah ha decretado para mí; tengo que estar complacido con ello”. El que entienda la satisfacción de esta manera no ha comprendido nada del Din del Islam.

Lo que se ordena al siervo, lo que se exige y se requiere de nosotros, es que cumplamos con lo que Allah nos ha ordenado y nos alejemos de lo que Allah nos ha prohibido. Esto sí es parte de la satisfacción con lo que Allah ha decretado para nosotros; pero eso no puede llevarnos a vivir en la miseria, a vivir sin anhelos, sin expectativas, sin ambición. Esto no puede conducirnos a no luchar por intentar aspirar a cosas elevadas, a no esforzarnos a la hora de dar lo mejor de este mundo de dunia a nuestras familias y a nuestra comunidad.

Esforzarnos por alcanzar una buena vida en este mundo no va en contra de la aceptación, no va en contra del ridá, no va en contra de estar complacidos con el Decreto y nunca lo irá. Lo que ocurre en ocasiones es que la gente olvida que no alcanzará más que aquello que lo que Allah ha decretado y se esfuerza, lucha con todas sus fuerzas para alcanzar sus objetivos, pero no puede hacerlo. Y entonces, y este es el caso de la mayoría de la gente, una de dos, o bien se queja a Allah por no haberle dado lo que quiere, o bien se hunde en la depresión, pues no se cree capaz de alcanzar sus objetivos. Estos son los dos extremos y, como dijimos la semana pasada, nuestro camino es el camino del medio, el camino del equilibrio. Nos esforzamos, luchamos por alcanzar nuestros anhelos y nuestras expectativas, y, si finalmente no lo conseguimos, no nos desesperamos, no nos hundimos, no perdemos nuestra confianza en Allah, sino que lo que hacemos es decir: “Allah no ha decretado esto para mí, y yo estoy satisfecho con lo que Allah ha decretado para mí”.

No malinterpretéis el significado de estar satisfechos con lo que Allah ha decretado para vosotros, pues hay una línea muy delgada, a veces incluso imperceptible, entre la aceptación, el ridá y el servilismo y la bajeza. No traspaséis esa línea, sed muy escrupulosos en esto. No traspaséis esa línea; tened altas expectativas, tened altos anhelos, luchad por ellos, y si los conseguís, agradecédselo a Allah. Y si habiéndolo dado todo, si habiéndoos esforzado no lo conseguís, entonces, estad satisfechos con lo que Allah ha decretado para vosotros. Este es el camino que conduce al éxito, tanto en esta vida como y en la Próxima, y a Allah le pedimos que nos haga ser de los triunfadores.

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Ciertamente la verdadera aceptación consiste en no dudar acerca de lo que Allah ha decretado para ti, es no echar en cara a Allah que haya dado algo a unos y no a otros, es no cuestionar a Allah por qué unos tienen más que otros, por qué fulano tiene eso y no lo tengo yo. Si haces esto, si pones en duda el cómo Allah ha decretado que sucedan las cosas en este mundo, el cómo Allah juzga sobre Su universo, estarás dudando de Allah, estarás dudando acerca de la justicia de Allah, estarás dudando sobre el poder de Allah, y esas dudas te llevarán a debilitar tu Imán y a transitar por un camino que conduce al shirk, al extravío y a la perdición.

¿Cuántas veces nos cuestionamos por qué nos están sucediendo las cosas? ¿Cuántas veces nos preguntamos por qué me está pasando esto a mí? ¿Cuántas veces nos preguntamos qué he hecho yo para merecer esto? Este tipo de preguntas, si son para cambiar algo de nuestro comportamiento o nuestra adoración, si son para darnos cuenta de nuestros defectos y así cambiar lo que tengamos que cambiar, son preguntas loables y que debemos hacernos constantemente. Pero si son para cuestionar lo que Allah nos ha dado, si son para cuestionar la equidad y justicia de Allah, son totalmente perversas y denigrantes. ¿Acaso nosotros, con nuestro corto entendimiento y con nuestro escaso conocimiento, sabemos más que Allah, subhanahu wa ta’ala, el que todo lo sabe y el que todo lo puede? Dice Allah: “Puede que os disguste algo que sea un bien para vosotros y que améis algo que sea un mal. Allah sabe y vosotros no sabéis”.

Tened temor de Allah, siervos Suyos; recordad que Allah nos pone a prueba constantemente con una prueba tras otra. Este es nuestro camino, así es la dunia. Y quienes aceptan estas pruebas y son capaces de afrontarlas con complacencia y confianza, estando satisfechos con lo que Allah ha decretado para ellos, Allah está complacido con ellos y se convierten en los más ricos de los hombres; pero por el contrario, quienes las afrontan con indignación y descontento, dudando acerca de por qué Allah los trata de esa manera, recibirán el descontento de Allah, Allah se apartará de su lado y estarán abocados a la perdición y el extravío.

Allah es nuestra salvación. Allah es nuestro asidero. Si nos volvemos a Allah, Él estará con nosotros, y si Allah está con nosotros no tendremos nada que temer, no tendremos que entristecernos, pues estaremos complacidos con Él. Y recordad las palabras del Mensajero Muhámmad: Saboreará el Imán aquel que esté satisfecho con Allah como Señor, con el Islam como Din y con Muhámmad como Mensajero”.

Oh Allah, te pedimos que nos hagas estar complacidos contigo como Señor, con el Islam como Din y con Muhámmad como Mensajero.

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