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«Si no tienes vergüenza, haz lo que quieras»

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y Le obedezcáis en secreto y en público, pues los temerosos de Allah son los triunfadores, tanto en esta vida como en la Próxima.

Siervos de Allah, ciertamente hoy en día vivimos en el mundo de las apariencias, un mundo en el que se valora más a un persona por lo que tiene, por sus bienes y por su aspecto exterior, que por sus cualidades y su temor de Allah, cuando realmente lo que diferencia a una persona de otra es la Taqwa. En los días que acabamos de pasar, hemos sido testigos de cómo millones de personas de diferentes razas y procedencias estaban en un mismo lugar, con una misma vestimenta, adorando a un solo Señor, y lo único que les diferenciaba era la Taqwa, pues, ciertamente, como dice Allah en Su Libro: “En verdad que el más noble de vosotros ante Allah es el que más Le teme”.

Existe una cualidad por la cual el Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam, destacaba por encima del resto de la humanidad, una cualidad que dignifica a una persona, una cualidad que es uno de los frutos de la Taqwa, una cualidad loable y digna de alabanza, una cualidad que, si nos aferramos a ella, seremos de los distinguidos en este mundo y en la Próxima vida nos veremos elevados a las estaciones más elevadas. Esta cualidad es el pudor, la vergüenza.

Dijo el Mensajero Muhammad: “En verdad que, de los dichos que han llegado a la gente procedentes de la primera profecía (los Profetas de los primeros tiempos), está el que dice: ‘Si no tienes vergüenza, haz lo que quieras’”. El pudor, en los tiempos de apariencias que vivimos hoy en día, es fundamental para nosotros, ya que lo que realmente se consigue con esta cualidad es poner entre nosotros y cualquier acto prohibido, o incluso indeseable, una barrera, esa barrera que se erige al ser consciente de que Allah te está viendo en todo momento y lugar, y es testigo de todas tus acciones.

Si sentimos vergüenza, pudor, ante una acción que vamos a cometer, si no deseamos que se sepa, es porque sabemos sin duda alguna que esa acción no es correcta, que contiene algo de mal, por muy poco que sea; tenemos vergüenza que se sepa que la hacemos. Y si la ocultamos a ojos de los demás, si para hacerla nos ocultamos para que no nos vean los demás, ¿por qué entonces no dejamos de hacerla? ¿Es que acaso no creemos que Allah nos está viendo? ¿Es que acaso pensamos que es mejor ocultar algo a ojos de la gente que ocultarlo a ojos de Allah?

Ciertamente hoy en día, en este mundo de la tecnología y las redes sociales, es muy común ver a hombres y mujeres que sin ningún tipo de pudor, sin ningún tipo de vergüenza, dan rienda suelta a todo aquello que pasa por su mente, publican todo aquello que hacen, bien de manera escrita o bien con imágenes y fotografías; la gente da opiniones sin conocimiento, entran en debates sobre asuntos que son muy importantes tras haber únicamente leído un hadiz o haber escuchado en algún canal de televisión a un hombre con una barba muy larga hablar sobre ese asunto… ¿Es que los que así actúan, los que propagan este tipo de discusiones perniciosas y perjudiciales, los que anuncian mediante imágenes cada cosa que hacen, aunque al hacerlo, estén con ello exponiendo algo que no debería exponerse, no tienen ningún tipo de pudor, no tienen ningún tipo de vergüenza?

Y realmente el pudor, la vergüenza, es de dos tipos: una de ellas es natural, la vergüenza que todos nosotros sentimos en nuestro interior, la vergüenza que Allah nos ha dado, esto es, la vergüenza con la hemos sido creados, la vergüenza que no es adquirida ni adquirible. El que la posea en gran medida será una persona noble y distinguida, ya que será una persona que habrá recibido este enorme don procedente de Allah. Este tipo de vergüenza es la que impide, de forma natural e innata, que la persona lleve a cabo actos que desagradan a Allah, y que van en contra de la fitra humana, puesto que al haberle dado Allah esta cualidad, siente pudor de avergonzar a Allah cometiendo un acto que Él detesta y que está en contra de las leyes establecidas por Él. Es por esto por lo que el Mensajero de Allah afirma que la vergüenza es parte del Iman, que es una de las partes del Iman. Y él, sallallahu alaihi wa sallam, era el más vergonzoso, el más pudoroso, más pudoroso incluso que una virgen en su noche de bodas.

El segundo tipo de hayà, de pudor, de vergüenza, es la adquirible, y esta es la que realmente nos concierne. La forma de adquirirla es teniendo conocimiento de Allah, sabiendo que está contigo en todo momento y lugar, sabiendo que está más cerca de ti que tu propia vena yugular, sabiendo que conoce todo lo que encierra tu corazón, conociendo Su poder y Su cercanía a ti. El que es capaz de adquirir este tipo de vergüenza habrá ascendido en los grados del Iman y estará llegando a las más elevadas estaciones del Ihsan.

Esta es la razón por la que todos nosotros debemos hacer un esfuerzo por adquirir este tipo de vergüenza, adquirirla e implantarla en nuestro comportamiento. Y la forma de conseguirla es conociendo a Allah, es teniendo conocimiento de Él y de Su Din, es teniendo Taqwa de Allah, estudiando el Islam y esforzándose por llevarlo a la práctica de una manera correcta, estudiando la vida y siguiendo el ejemplo del Mensajero; al hacer todo esto, crecerá en nosotros el pudor, y esto nos llevará a que, cuando queramos dar una opinión, cuando queramos mostrar o publicar algo, cuando queramos entrar en un debate sin conocimiento, primero nos preguntemos: ¿haría esto el Mensajero Muhammad, sallallahu alaihi wa sallam?

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Musulmanes, ¿cuál es la vergüenza verdadera?, ¿cuál es el pudor verdadero? En una ocasión, el Mensajero de Allah dijo a sus Compañeros: “Tened vergüenza de Allah con la vergüenza verdadera”. Dijeron los Sahaba: “Nosotros tenemos vergüenza de Allah, wal’hamdulillah”. Dijo él, sallallahu alaihi wa sallam: “No, no es eso. La verdadera vergüenza ante Allah es proteger la cabeza y todo lo que contiene, el estómago y lo que hay en él (o lo que hay debajo de él) y reflexionar sobre la muerte y la vejez. Y quien desee el Ajira que deje los placeres de este mundo. Quien haga esto estará teniendo vergüenza ante Allah con la vergüenza verdadera”.

El pudor, la vergüenza, es lo que nos eleva o nos rebaja, es lo que nos hace destacar y ser de los amados de Allah o lo que nos hace ser de aquellos que Allah detesta; y la vergüenza en nuestros días es totalmente necesaria, lo es en nuestra forma de vestir, tanto los hombres como las mujeres. Debemos tener en consideración cuál es nuestra forma de vestir; no podemos permitirnos caer en hacer lo que hacen los demás, siguiendo las modas que marca el tiempo que vivimos, sin ningún tipo de fuerza, ni personalidad, ni identidad que nos caracterice como musulmanes, sabiendo lo que eso implica y significa.

Otro de los aspectos muy importantes, entre aquello; en los que debemos tener cierto grado de pudor y de vergüenza, es en nuestras relaciones, en el tajallut, en las relaciones que tenemos entre hombres y mujeres, sobre todo entre los más jóvenes. Nunca podemos olvidar que hay ciertos límites que no debemos traspasar, límites que realmente conocemos pero que es muy fácil traspasarlos cuando se trata de este tipo de relaciones; por eso debemos empaparnos del pudor y la vergüenza, el pudor ante Allah y también ante los hombres, ya que si no somos capaces de tenerlo, acabaremos haciendo lo que queramos y nada nos importará, acabaremos como dijo el Mensajero de Allah: “Si no tienes vergüenza, haz lo que quieras”.

Pero este pudor del que estamos hablando, y que tan necesario es, debemos saber que si es mal comprendido puede ser un arma de doble filo, pues puede llevarnos a permanecer en silencio ante la injusticia, a no alzar la voz para establecer lo que ordenan Allah y Su Mensajero, a ─por miedo al qué dirán los demás de nosotros─ permanecer en silencio ante algunos asuntos sobre los que no nos podemos permitir hacerlo, cada uno en su grado y su responsabilidad, ya que Allah dice en Su Libro: “Allah no se avergüenza de la verdad”. Por lo que, si Allah no se avergüenza de la verdad, ¿por qué hemos de avergonzarnos nosotros a la hora de establecerla?

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