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La luz del Islam

Hoy me gustaría hablar del enorme regalo que poseemos, un regalo que en ocasiones se nos olvida, un regalo que estoy seguro al que con frecuencia no le damos el valor y la importancia que posee; este regalo es el regalo del Islam, un regalo y una luz que nos ha llegado directamente de Allah ya que Él, subhanahu wa ta’ala, es el que guía a este camino a quien Él quiere.

Creo que muchas veces no nos damos cuenta de lo que esto significa o, mejor dicho, que no somos conscientes del valor que esto tiene. Somos los seres más afortunados del planeta porque Allah nos ha elegido para formar parte de la Ummah de Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, y esto no se nos puede olvidar ni un sólo instante de nuestras vidas.

Y he dicho que Allah nos ha escogido porque es así, Allah es el que guía, no somos nosotros, no depende de nosotros, es Allah el que hace que la luz del Islam penetre en nuestros corazones; y una vez que esto ha ocurrido, ya sí depende de nosotros el mantener esa llama viva, el hacer que la luz se propague, se extienda, ilumine nuestros rostros y nuestros corazones y nos permita iluminar a los demás.

Ahora bien, no podremos iluminar a otros, no podremos llevar a esta luz a otra gente si nuestra propia luz se va apagando poco a poco, si nos conformamos, si consideramos que hemos llegado a lo más alto, ya que en el momento que creamos que lo hemos logrado empezaremos a descender, y no debemos permitir que eso ocurra.

Y por eso que, en el conocido episodio en el que en el haŷŷ de la despedida, en la llanura de ‘Arafat, el Mensajero de Allah da sus últimos consejos a sus Compañeros y recita la aleya en la que Allah dice: “Hoy os he completado vuestra práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como práctica de Adoración” (5: 3). Sayyiduna ‘Umar comienza a llorar y cuando le preguntan cuál es la razón de su llanto, responde diciendo: «Nada le sigue a la perfección (cuando algo está completo) excepto la disminución».

Y nuestra responsabilidad hoy en día es impedir esta disminución, es una responsabilidad que recae sobre todos y cada uno de nosotros; y lo sabemos, lo hemos escuchado en numerosas ocasiones: el Imán es algo que crece y mengua, no es algo fijo, no nos vale decir, ah bueno, yo soy musulmán, yo hago mis cinco oraciones, ayuno mi mes de Ramadán, y ya está.

Esto no debe ser suficiente; puede que a algunos les valga, y espero que Allah les ilumine y les recompense por ello, pero queridos míos, no es eso lo que nosotros buscamos, aspiramos a más, anhelamos a algo más, sabemos que hay algo más y por eso nos esforzamos, por eso nos entregamos y por eso le damos a Allah gracias por el regalo del Islam.

Y esto es ciertamente el Ihsan, esto es el grado más elevado del Islam, esto es parte del camino de la purificación y esto es parte de nuestro camino como musulmanes creyentes que confían en Allah.

Y como todo lo que no crece mengua, buscamos y anhelamos crecer, buscamos e intentamos mejorar, cambiar hacia mejor, caminar hacia delante; y esto es tener buena opinión de Allah y es tener tener altas expectativas. Y si lo hacemos, si estamos en este camino, no tengo ninguna duda de que Allah nos ayudará y nos dará los medios que necesitemos y la ayuda que precisemos para extender y hacer crecer la luz del Islam, una luz que debe iluminar todos y cada uno de los pasos de nuestro caminar.

Ya que si esta luz no ilumina nuestro caminar, si Allah no está en nuestro corazón, si no lo tenemos presente en todas y cada una de las acciones que emprendamos, tendremos a otro en nuestro corazón, haremos las cosas por otros; y esto es un gran error ya que sólo poseemos un corazón, en nuestro corazón tendremos una cosa o tendremos otra puesto que Allah dice en Su Libro: “Allah no puso dos corazones en el interior del hombre”.

Hemos comenzado diciendo que somos los seres mas afortunados del planeta al pertenecer a la Ummah del Islam, pero somos aún más que eso, somos todavía más afortunados puesto que, por qué no decirlo, somos de los escogidos que hemos recibido, por el favor de Allah, una luz especial y única que procede del Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam. Esta luz ha llegado a nosotros; y ¿qué hacemos con ella?

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