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Sobre el comportamiento y el adab

En el mundo materialista donde vivimos hoy en día, olvidamos muy a menudo una de las bases de nuestro camino, una de las bases que como musulmanes debemos adoptar en nuestras vidas; y esta base está perfectamente resumida en el conocido hadiz en el que el Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, dijo: “Ciertamente he sido enviado para perfeccionar las nobles de cualidades de carácter (o de comportamiento)”.

Y es el que la buena conducta, el comportamiento elevado es lo que distingue a unos de otros, es lo que eleva a unos sobre otros y, ciertamente, el comportamiento es el corazón del Ihsán. Por eso se dice que seremos tratados según cómo tratemos nosotros a los demás.

Y esto es lo que nos enseñó el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, él es el mejor modelo que tenemos en cuanto al comportamiento, él es el modelo más elevado, ya que él ha sido educado por Allah, subhanahu wa ta’ala; y de ello encontramos numerosas referencias en el Corán, como por ejemplo, cuando Allah le dice a Su Mensajero: ¡Adopta la indulgencia como conducta, ordena lo reconocido y apártate de los ignorantes!”.

Otra prueba de la importancia de la buena conducta en nuestro Din, es el hadiz en el que el Mensajero de Allah, estando con algunos de sus Compañeros, dijo: “¿Sabéis quien es el arruinado?” Dijeron: “El arruinado entre nosotros es el que no tiene dírhams ni bienes. Dijo: “El arruinado de mi Ummah es el que viene al Día del Levantamiento con su salat, su ayuno y su zakat, pero ha insultado a este, ha calumniado al otro, se ha apropiado del dinero de aquel, ha derramado la sangre del otro y ha golpeado a ese; entonces ese hombre tomará sus hasanat y se las entregará a este y al otro (a todos los que ha tratado mal); si se acaban sus buenas obras antes de haber repuesto el mal que ha hecho, se cogerán las malas acciones de los otros (de los que ha tratado con mala conducta) se echarán sobre él y será arrojado al Fuego”.

En este hadiz vemos con claridad cómo nuestro comportamiento tiene una importancia mucho mayor de la que le solemos dar; en ocasiones pensamos que no pasa nada por hablar mal de Fulano, por insultar a Mengano, por ser descortés con Zutano, por no ser agradecido, que todo esto no importa si yo luego hago mi salat correctamente. Acabamos de ver que no, que el que piensa de esa manera está equivocado, que su salat, su zakat, su ayuno, no le sirven de nada si no ha sido capaz de tener una buena conducta con los demás.

Uno de los secretos y las bases del buen comportamiento, que por desgracia se nos olvida en muchas ocasiones, es el adab, la cortesía, la cortesía elevada a su más alta y elevada expresión, la cortesía con los cercanos y los lejanos, con los amigos y los enemigos, con los mayores y los pequeños. Ya que ciertamente la cortesía es lo que abre las puertas, es lo que convierte al enemigo en amigo, es lo que acerca los corazones de la gente y, no en vano, dice el refrán español: “Buenos portes y buenos modales, abren puertas principales”.

Pero el adab en términos del Camino va mucho más allá que decir por favor y gracias; esta es su base, pero no podemos ni debemos restringirlo únicamente a eso. El adab es ser capaz de dar a los demás lo que deseas para ti mismo, o dicho con otras palabras, ser capaz de tratar a los demás como desearías que te trataran a ti. Y uno de sus secretos, me atrevería a decir que su mismo núcleo, es reconocer y agradecer lo que has recibido.

Quieres que la gente sea generosa contigo, entonces deber serlo tú con la gente, quieres que la gente sea agradecida contigo, debes serlo tú con la gente, quieres que los demás te traten con respeto, entonces debes ser tú, en primer lugar, respetuoso con los demás. Ya que si tú no eres capaz de tener este trato y esta cortesía hacia los demás, ¿cómo puedes pretender que ellos sí lo tengan contigo?

Lo que ocurre es que somos egoístas y avariciosos, pretendemos que los demás nos den sin dar nosotros, pretendemos que los demás nos traten bien sin tratarlos bien nosotros, pretendemos que los demás sean agradecidos cuando nosotros no lo somos, pretendemos que los demás nos traten con adab cuando nosotros somos incapaces de hacerlo, pretendemos que los demás nos perdonen, pero nosotros no somos capaces de perdonar, pasar por alto y olvidar.

Esto es algo que se ve en todas las relaciones humanas, pero se ve principalmente en las relaciones matrimoniales, y más aún cuando el hombre no cumple con su papel de hombre y la mujer no cumple con su papel de mujer. Y es ciertamente en las relaciones matrimoniales donde el adab y el buen comportamiento cobran una importancia y un valor especial; pero es al mismo tiempo, donde desgraciadamente y con mayor frecuencia esto se rompe.

Y cuando se rompe, cuando se pierde el respeto, cuando se pierde el adab, cuando se pierde el comportamiento elevado y el respeto mutuo, es cuando vemos que el matrimonio empieza a desintegrarse y esa relación que en principio caminaba con los dos miembros apoyándose y luchando mutuamente, unidos en una misma dirección, vemos cómo empiezan a funcionar con objetivos distintos, hacia metas diferentes y, al final del camino, suele llevar a que cada uno siga una dirección distinta.

La herramienta contra esto es mantener cada uno y en todo momento su posición, es mantener en todo momento el adab, es agradecer y reconocer el bien que hemos recibido, es esforzarse por mantener un comportamiento elevado, por servirse y ayudarse el uno al otro; y para hacerlo puede que en ocasiones una de las dos partes tenga que renunciar a alguno de sus derechos pero, ¿acaso no es esto parte del buen comportamiento y del trato elevado al que nos llama el Islam y que nos enseñó el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam?

Y esto ya no es único y exclusivo de las relaciones matrimoniales aunque, como todos sabemos, al ser la relación más estrecha es también la más visible; pero debemos ser conscientes de que es una realidad en todos los niveles de las relaciones. Lo es en nuestras relaciones con nuestros amigos, con nuestros compañeros, con nuestros padres, con la gente de autoridad e incluso también, por supuesto que también, con los que no son musulmanes porque en esto no hay diferencia, entre el musulmán y el no musulmán.

Preocuparse por los demás es parte del adab y el buen comportamiento, ayudar a los demás es parte del adab y el buen comportamiento, devolver, reconocer y agradecer el bien que has recibido de una persona, el bien de una persona que durante años se ha esforzado en entregarte con la mejor intención y de la mejor manera que ha sido capaz, a pesar de que en ello haya tenido fallos y errores como todos los tenemos, es parte del adab y la buena conducta, es parte de la futuwwa, es parte de la asabiyah, es parte de nuestro Camino, es parte del Din del Islam.

Por eso debemos mantener la cortesía y el adab en todo momento, debemos esforzarnos por mantener la futuwwa y la asabiyah ─términos estos que significan la más elevada expresión del buen comportamiento y el buen carácter, del agradecimiento y el reconocimiento del bien─ y no convertirlos en meros términos de nuestro vocabulario con los que nos llenamos la boca en discursos grandilocuentes pero que luego, no tienen ninguna implicación en nuestro comportamiento y relación con los demás.

Y le pido a Allah que ponga sinceridad en nuestros corazones para hacernos reconocer y agradecer el bien que hemos recibido, sea de nuestra esposa, de nuestro marido, de nuestros compañeros, de nuestros padres o de todo aquel que nos ha hecho algún bien.

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