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Las últimas noches de Ramadán y el día del ‘Id al Fitr

Musulmanes, os exhorto a que Tengáis Taqwa de Allah y a que os aferréis a ella en secreto y en público, en vuestras acciones y en vuestras palabras, en el día y en la noche, para que así podáis ser de los triunfadores en esta vida y en la Próxima.

Dijo el Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam: “Ciertamente en el Jardín hay casas, cuyo exterior se ve desde el interior, y su interior desde el exterior; Allah se las ha prometido a los que sean benévolos en la palabra, den alimento, hagan el ayuno y hagan oración por la noche mientras la gente duerme”. Siervos de Allah, ciertamente el qiyam al-lail, el levantarse a hacer oración durante la noche tiene una gran recompensa y un gran favor en cualquier momento del año; pero su recompensa se multiplica en las diez últimas noches de Ramadán. Y ciertamente todos estos aspectos que menciona el Mensajero de Allah en el hadiz que acabamos de citar, son aspectos que podemos y debemos llevar a la práctica en estos días, para que así Allah nos haga ser de los que se libran del Fuego y son recompensados con el Jardín.

En estas últimas noches de Ramadán, una voz dice: “Y anunciará un anunciador: ¡Oh tu que deseas (o buscas) el bien, ven! y ¡Oh tú que buscas el mal, abstente! Y Allah librará gente del Fuego. Y eso será cada noche”; apresúrate oh creyente, para que cuando te alcance esta llamada estés postrado en oración, estés recordando a Allah, recitando el Corán. Estas noches bendecidas, están llenas de favor y de bien, un bien que no debemos restringirnos ni menospreciar. De entre lo primero del Corán que le fue revelado al Mensajero de Allah, se encuentran las primeras aleyas de la Surat al Muzzamil, en las que Allah le dice a Su Profeta: “¡Oh tú que te envuelves en el manto! ¡Permanece rezando por la noche a excepción de un poco! La mitad o algo menos, o algo más. Y recita el Corán pausadamente”.

El Mensajero de Allah, sallallahu alaihi wa sallam, dijo: “Cada noche, cuando se entra en el último tercio de la misma, nuestro Señor desciende al cielo de Dunia y dice: Quien me suplica para que le responda, quien me pide para que le de, quien busca mi perdón para que se lo conceda”. Esto es parte de los que nos promete Allah, si lo queremos debemos esforzarnos para conseguirlo, y ciertamente no hay mejor momento para hacerlo que en las diez últimas noches del mes de Ramadán. Y ciertamente el Qiyam Lail y el Tahayyud, el Tarawih y la oración voluntaria, son algunas de las razones por las que Allah nos hará entrar en el Jardín y disfrutar de sus goces y deleites: “Levantan su costado de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo y dan de la provisión que les damos. Nadie sabe la frescura de ojos que les espera como recompensa por lo que hicieron”.

Siervos de Allah, ciertamente el Qiyamul Lail, el levantarte durante la noche para hacer oración voluntaria, es uno de los signos de los Mutaqqin que alcanzarán la complacencia de Allah y el regalo del Jardín: “Los que hayan sido temerosos estarán en jardines y manantiales recibiendo lo que su Señor les dé. Antes habían hecho el bien. Era poco lo que dormían de noche, y en el tiempo anterior al alba pedían perdón”. Una de las muestras del valor que tiene el Qiyam al Lail, es el que el propio Mensajero de Allah lo hacía hasta el punto que sus nobles pies se hinchaban con el esfuerzo; cuando preguntado por su mujer ‘Aisha acerca de ello, cuando ya se le habían perdonado las faltas cometidas en el pasado y las que pudiera cometer en el futuro dijo: “Acaso no he de ser un siervo agradecido?”.

Aprovecha esta oportunidad, oh tu que ayunas, da vida a las noches que quedan de Ramadán, hazlo con salat, recitación del Corán, búsqueda del perdón y tawbah; hazlo y estarás siguiente el ejemplo, la sunna del mejor de la creación; ya que él, salla allahu alaihi wa sallam, cuando entraban las diez últimas noches se apretaba el cinturón, daba vida a sus noches y despertaba a su familia.

Dad vida a estas noches y hacedlo buscando la noche del Decreto, una noche que es mejor que mil meses, que se encuentra entre las últimas noches de este mes, con mas probabilidad entre las impares; la adoración que se haga en ella equivale a mil meses, es como si estuviéramos toda una vida en adoración. El bien que posee esta noche es tan grande que no se puede describir, pero es suficiente que digamos que Allah otorgó a esa noche el rango de haber descendido en ella en el Corán; en ella llegó el último de los Mensajes, al último de los Mensajeros, al que Allah envió a la mejor de las comunidades: “Ḥa, Mim. ¡Por el Libro Clarificador! Lo hicimos descender en una noche bendita; en verdad somos advertidores”.

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Siervos de Allah, sabéis que el ayuno no es elevado a Allah, ni es aceptado hasta haber entregado el zakat al Fitr y haberlo repartido entre los que lo tienen derecho a ello; el musulmán lo paga para acercarse a Allah, para cumplir con su obligación y para alimentar a sus hermanos más necesitados. El Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, lo impuso para purificar al ayuno de la frivolidad y la banalidad y como alimento para los necesitados; ordenó que se entregara antes de salat del ‘id, ya que quien lo entrega después del salat del ‘Id, es una sadaqa sin más que no tiene el valor del zakat al Fitr. El zakat al Fitr lo debe pagar todo musulmán, hombre, mujer, anciano, niño, libre, esclavo; y el hombre lo paga por todos aquellos que estén bajo su cuidado y manutención. Se paga con alimento, del más común de la tierra en la que vives, como arroz, trigo o legumbres, siendo la cantidad a pagar cuatro amdad, que equivale a aproximadamente un kilo y medio, o algo más. Entregad el Zakat al Fitr, hacedlo con sinceridad y estaréis purificando y elevando a Allah vuestro ayuno.

Musulmanes, son pocos los días que nos separan del día ‘Id al Fitr, un día de alegría y regocijo, un día en los que los musulmanes renuevan sus lazos de cercanía y de hermandad; un día en que los vínculos se estrechan por la misericordia que posee ese día. Entre los aspectos recomendables del día del ‘Id está hacer gusul y perfumarse, así como vestir una buena ropa, todo ello como muestra de la felicidad y dicha que nos embarga. Es recomendable también acudir a la oración habiendo comido algo previamente, ya que el mes del ayuno ha terminado, y no acudimos a la oración en ayunas, y ciertamente esto es parte de lo correcto.

Es recomendable que el Salat del ‘Id se haga en una musal-la amplia, en la que los musulmanes se dirijan a una misma quibla, unidos hombro por hombro, adorando a un solo Señor. Parte del Adab del ‘Id, es salir a la oración con tiempo, llegando antes de que llegue el Imam, para poder escuchar el Jutba en silencio y con respeto. Una de las grandes enseñanzas y oportunidades de ese día, es aprovecharlo para la reconciliación; si ha habido algún enfrentamiento entre tú y tu hermano, aprovecha el día del ’Id para acercarte a él, con una sonrisa en el rostro y con palabras hermosas, y eliminad lo que haya negativo en vuestro corazón, para poder ser de verdad hermanos, y Allah le pedimos que nos haga ser de ellos.

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