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Grados del ayuno

Musulmanes os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que os aferréis a ella en público y en privado, en vuestras palabras y acciones, pues la Taqwa será vuestra salvación en el Día de la Rendición de Cuentas.

Siervos de Allah, sabed que nos encontramos en el mes de Ramadán, un mes en el que hay una noche que es mejor que mil meses, un mes en el que nuestras buenas acciones se multiplican, un mes que es una amanah y una oportunidad única para nosotros; así pues, no desperdiciéis esta oportunidad por lo que cosechen vuestras lenguas de malas palabras, mentiras, insultos, calumnias, dimes y diretes, pues no hay nada más perjudicial para el hombre que el mal que cosecha su lengua.

Ciertamente, habrá fracasado aquel que de su ayuno no obtenga más que hambre y sed. Habrá fracasado aquel que pase ante él este mes y no se le perdonen las faltas que ha cometido en el pasado. Y ciertamente no habrá alcanzado el verdadero significado del ayuno el que haga que su Ramadán sea únicamente abstenerse de comer, beber y mantener relaciones sexuales desde faŷar hasta magrib, pues ciertamente el ayuno es mucho más que eso.

El ayuno general, el ayuno básico, es abstenerse de los apetitos del estómago y las partes privadas desde subh hasta la puesta del sol. Y el ayuno de los elegidos, de los cercanos a Allah, de los que reconocen lo esencial de las cosas, es proteger el oído, la vista, la lengua, las manos, los pies y el resto de los miembros de cualquier tipo de perjuicio.

Este es el ayuno de los salihín, aquellos que son capaces de saborear la dulzura del Imán, aquellos que ayunan incluso con su corazón, protegiéndolo de caer en los asuntos banales de este mundo, protegiéndolo de todo aquello que no es Allah; aquellos que reflexionan sobre la creación de Allah, reflexionan sobre la muerte y la Próxima Vida, sobre el Sirat, sobre la Balanza y sobre el Jardín y el Fuego.

Siervos de Allah, ciertamente el ayunante debe ser capaz de gobernar y controlar su lengua tanto en Ramadán como fuera de Ramadán, y debe ser consciente de lo que pronuncia con ella en todo momento y situación, pues hemos de saber que lo que pronuncian nuestras lenguas puede corromper todas las buenas acciones que hacemos y que lo que cosechan nuestras lenguas consumen las buenas acciones del mismo modo que el fuego consume la madera. La lengua es un miembro muy pequeño, pero el peso que tendrá en la balanza será enorme. Protegeos, pues, de su peligro y su mal.

El ayuno más elevado es aquel en el que proteges tu cabeza y los órganos que hay en ella. Proteges tus ojos de mirar aquello que Allah ha prohibido; los proteges de seguir las desnudeces de la gente y de mirarles con orgullo por encima del hombro.

El ayuno más elevado es el ayuno en el que proteges tus oídos de la mentira y la calumnia, de los dimes y diretes, de escuchar el mal y la indecencia. Una de las cualidad de los creyentes es que se apartan de la frivolidad. Los creyentes sinceros son aquellos que protegen su lengua de la calumnia, de la mentira, de propagar el mal entre sus hermanos, de insultarles y hablar mal de ellos.

Entre los consejos que el Mensajero de Allah dio a Mu’adh Ibn Yabal, y por consiguiente a toda su Ummah, encontramos el siguiente: “Cuídate de esta”, y el Mensajero de Allah cogió su lengua entre sus dedos. Dijo Muadh: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso se nos va a tener en cuenta aquello que digamos, aquello que pronuncien nuestras lenguas?”. Dijo SAWS: “Que tu madre te pierda, oh Mu’adh, ¿acaso no será lo que cosechen sus lenguas lo que haga que la gente sea arrojada de bruces al Fuego?”.

Oh Allah, te pedimos que en este noble mes nos protejas y nos libres del mal de nuestras lenguas.

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Siervos de Allah, ciertamente por el mal y el peligro que tienen nuestras lenguas, Allah ha hecho que estén bajo la prisión de nuestros dientes y nuestros labios. Pero a pesar de ello no somos capaces de controlarlas, no somos conscientes del mal que pueden crear, de la ruina a las que nos pueden conducir, pues todo lo que pronuncien nuestras lenguas será anotado por unos escribas a los que no se les escapa nada. Dice Allah: “No hay nada que diga sin que tenga a su lado, presente, un vigilante”. Y dijo el Mensajero, sallallahu alaihi wa sallam: “Quien crea en Allah y en el Último Día que diga el bien o que se calle”.

Tened temor de Allah, siervos Suyos; guardad y proteged vuestras lenguas de la mentira y de la indecencia, de la calumnia y de la cizaña, pues todo lo que pronunciemos con nuestras lenguas será anotado y tendremos que rendir cuentas de todo lo que digamos. Aprovechad este noble mes en el que nos encontramos para ser capaces de controlar vuestras lenguas, ya que si lo hacéis, habréis cumplido con el ayuno verdadero y ante vosotros se abrirá la puerta de Ar Rayan, para que entréis seguros hacia el Jardín.

Oh Allah, te pedimos que nos libres del mal de nuestras lenguas, que aceptes nuestro ayuno y nuestro qiyam y que abras para nosotros la puerta de Ar Rayán.

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