vida

Reflexiona y verás maravillas

Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah y a que os aprovisionéis de ella, pues es la mejor provisión que podemos llevar al Día de la Rendición de Cuentas.

Siervos de Allah, sabed que Allah, subhanahu wa ta’ala, en Su inmensa misericordia para con nosotros, nos ha entregado numerosos dones, tantos que no somos capaces de contarlos ni enumerarlos; tanto a los que le hemos pedido como a los que no le hemos pedido nos ha dado la vida, la vista, el habla, el oído, nos alimenta y nos viste, y por encima de todo nos ha dado el regalo del Islam, y eso es suficiente como regalo.

De entre los maravillosos y numerosos dones que nos ha entregado, existe uno que tiene un valor muy especial, pues es a través de él, empleándolo y usándolo, como llegamos a alcanzar muchas de las realidades, y a través de él obtendremos conocimiento y certeza, amor y complacencia, confianza y fuerza en la adoración, freno y control ante la desobediencia, humildad y recogimiento ante el poder de Allah. A través de él pondremos claridad en nuestros asuntos; a través de él nos alejaremos de la desobediencia y nos acercaremos a la obediencia. Este don es el intelecto, y lo que hacemos con él para obtener todas estas nobles cualidades es reflexionar, la reflexión, at-tafakkur. Dice Allah en Su Libro: “Di, (oh Muhammad), observad lo que hay en los Cielos y en la Tierra”.

La reflexión es esencial en estos tiempos que corren, tiempos oscuros en los que en muchas ocasiones es difícil separar la verdad de la falsedad. Y, de hecho, el grado que alcancemos en esta vida, la posición a la que lleguemos, el lugar en el que estemos, dependerá de la capacidad que tengamos de reflexionar sobre lo que nos rodea. Por esta razón, aquel que sea capaz de dedicar un tiempo de su día a la reflexión estará alcanzado un grado superior a aquel que no lo hace, y de ahí que se diga: “Reflexionar una hora es mejor que un año de adoración”, esto es, que la reflexión con sinceridad puede llevarnos a una posición que, para alcanzarla, necesitaríamos todo un año de actos de adoración.

Antes incluso de la profecía, El Mensajero de Allah, s. a. w. s., se solía retirar durante periodos cada vez más prolongados a la cueva de Hira para reflexionar sobre la creación de Allah y sobre su propósito y su misión en esta vida. Los más grandes y dignos Sahaba también solían dedicar parte de su tiempo a la reflexión, por eso Sayiduna ‘Ali, que Allah esté complacido con él, solía decir: “No hay adoración sin reflexión”, es decir, que la adoración no te llevará a una estación elevada si no va acompañada de la reflexión. Reflexiona sobre lo que haces; si algo en tu vida no está yendo bien, reflexiona sobre ello, reflexiona sobre el porqué de ello, y cuando veas que hay algo que tienes que cambiar, hazlo, y al hacerlo de esta manera, ciertamente estarás entregado a la adoración.

La reflexión es un asunto extraordinario que en muchas ocasiones olvidamos. Es una cualidad propia del corazón, y recordad que el corazón es el rey de nuestro cuerpo y el que gobierna el resto de miembros. La reflexión sincera te lleva a un estado en el que te olvidas de tu posición, te olvidas de ti mismo, levantas tu rostro y reflexionas sobre el poder de Allah, sobre la creación de los Cielos y la Tierra, sobre tu propósito y tu papel en esta vida, sobre la perfección de la creación, sobre la perfección de tu cuerpo. Para un instante tu vida, refrena un momento a dunia y pregúntate: ¿Para qué hemos sido creados? ¿Hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos?

Y que Allah esté complacido con aquel que dijo: “Si el hombre quiere alcanzar el mérito de la reflexión, que reflexione sobre cinco cosas: la primera, sobre los signos y las señales; la segunda, sobre los dones y las bendiciones; la tercera, sobre Su recompensa; la cuarta, sobre Su castigo, y la quinta, sobre cómo Allah le trata bien, mientras él, en cambio, es grosero con Allah”.

En cuanto a la reflexión sobre los signos y las señales es que mires el poder de Allah, la creación perfecta de los Cielos y la Tierra, cómo el sol sale por oriente y se pone por occidente, en la alternancia de la noche y el día y sobre la creación de ti mismo, ya que dice Allah: “En la Tierra hay signos para los que tienen certeza. Y en ellos mismos. ¿Es que no veis?. Y, si la persona reflexiona sobre los signos y las señales, aumentará con ello en certeza y conocimiento.

En cuanto a la reflexión sobre los dones y las bendiciones es que mires los favores de Allah, todo lo que Allah nos ha entregado: “Y si tratáis de contar los favores de Allah, no podréis hacerlo. Si reflexionamos acerca de los dones y las bendiciones, aumentará nuestro amor por Allah.

En cuanto a la reflexión sobre Su recompensa, consiste en reflexionar sobre la recompensa que Allah ha preparado para Sus amigos en el Jardín, deleites indescriptibles, goces inimaginables, y reflexionar sobre Su recompensa aumentará el deseo por obtenerla, el esfuerzo por buscarla y la fuerza y firmeza a la hora de obedecer a su Señor.

En cuanto a la reflexión sobre Su castigo, consiste en reflexionar en lo que Allah ha preparado para Sus enemigos en el Fuego, de manera que reflexionar sobre esto aumentará nuestra aversión a ello y será para nosotros una fuerza a la hora de alejarnos de los actos de desobediencia.

Y, en cuanto a la reflexión sobre el constante bien que Allah nos hace, consiste en que reflexionemos sobre el bien que Allah hace por nosotros, cómo oculta nuestras faltas y no nos castiga por ellas; cómo nos mantiene abierta la puerta de la tawba cuando no cumplimos con sus mandatos y caemos en la desobediencia. Reflexionar sobre esto aumentará nuestro pudor y nuestra vergüenza y nos hará mantenernos en el camino recto que conduce hacia los deleites del Jardín.

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 Siervos de Allah, ciertamente los frutos de la reflexión son numerosos, muchos más de los que podemos imaginar y, por eso, Allah y Su Mensajero nos llaman a que dediquemos un tiempo de nuestros días a la reflexión. Entre la gente hay quien piensa que la reflexión no tiene ningún sentido, que es únicamente teoría, que nosotros somos gente de acción y no de reflexión, que eso es para los antiguos o los mayores; que para mí, que soy joven y fuerte, no tiene valor. Los hay que piensan que este universo ha sido creados en vano, que todo es fruto del azar y que estamos en este mundo por casualidad, y que cuando se acabe nuestra vida se acaba todo nuestro asunto… El que piense de esta manera que sepa que no ha comprendido nada, ni de su vida ni de su Din: “¿Acaso pensasteis que os habíamos creado únicamente como diversión y que no habríais de volver a Nosotros?”.

Entre los frutos de la reflexión, está el llenar nuestro corazón de amor a Allah, y os puedo asegurar que este es uno de los grandes regalos, el amor y la complacencia de Allah, amar con el amor de Allah, odiar con el odio de Allah; y este grado se alcanza con la reflexión, ya que ésta nos permite ver con claridad todo lo que Allah nos ha dado. Reflexionemos sobre ello y, si somos sinceros con nosotros mismos, nos asombraremos de todos los dones que Allah nos ha dado. Esto nos hacer ser agradecidos y esto hará que Allah incremente Sus dones y bendiciones, ya que como Él mismo dice en Su Libro: “Si sois agradecidos, os daré aún más”.

Parte de la reflexión es reflexionar sobre nuestra muerte, sobre que, en cualquier momento, Allah puede hacer que llegue nuestro final; que ese final está escrito y determinado, y que una vez ha llegado tu momento, no puedes hacer nada por retrasarlo, y que una vez que llegue ese momento, de nada te servirá el lamento o el arrepentimiento, ya que dice Allah: “Y cuando le llegue la muerte a uno de ellos, entonces dirá: Señor, déjame volver para que pueda actuar con rectitud en lo que descuidé. Pero no, sólo son palabras que dice”.

Reflexionar sobre este punto, sobre la muerte, sobre nuestro final, es muy importante para nosotros, y no se trata de hacerlo de un modo macabro o lleno de angustia, no; es tenerla presente y estar preparados para ese momento. Reflexionar sobre ello, nos aportará un aumento de las buenas obras y nos hará alejarnos de las malas acciones. Dicho de otra manera, tener presente nuestro final, y saber que ese instante puede llegar en el momento menos pensado nos hará aprovisionarnos de aquello que nos servirá de beneficio tras nuestra muerte, de aquello que nos servirá para estar en una estación elevada en la Próxima Vida. Y a Allah le pedimos que nos haga ser de aquellos que por su reflexión aumentan su número de buenas obras y que por ello, oh Allah, nos des el regalo del Jardín.

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