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Junto a la dificultad hay facilidad

Dice Allah en Su Libro: “Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad. Sí, junto a la dificultad hay facilidad”.

En estos días de dificultad y sufrimiento que estamos viviendo, sobretodo al ver lo que pasa en el mundo con nuestros hermanos, estos días en los que Allah nos está poniendo a prueba, estos días en los que a todos los niveles sufrimos, días en los que vemos como algo que habíamos construido se derrumba, ha venido a mi corazón esta aleya del libro de Allah.

La dificultad y la facilidad, esos dos caminos entre los que vive el ser humano; no hay tercero, o bien estamos en dificultad o bien estamos en facilidad, no hay otro camino, y Allah nos hace ir de uno a otro, hace que estemos en dificultad o hace que estemos en facilidad; estar en dificultad es una muestra de la Generosidad de Allah, es una muestra de la Misericordia de Allah, es una muestra del amor de Allah, ya que como dijo el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam: “Si Allah ama a un siervo lo pone a prueba”.

Este hadiz del Mensajero de Allah es uno de esos ahadiz que en ocasiones dejamos pasar sin prestarle la atención que merece, pero realmente es muy importante tenerlo presente en nuestras mentes y en nuestros corazones, ya que es el secreto que nos tranquiliza y nos alegra cuando vivimos momentos de prueba.

¿Por qué? Porque nosotros sabemos dos cosas que mucha gente desconoce, dos cosas que son uno de los tesoros de Allah y de nuestro conocimiento; estas dos cosas son: la primera, es que hay una Próxima Vida y que es la verdaderamente importante, ya que en ella viviremos eternamente, bien en el Jardín o bien el Fuego; y la segunda, que es mas sutil pero es más importante aún si cabe, es que la dificultad en este mundo es un signo de la facilidad en el Próximo.

Por eso Ibn ‘Abbas, que Allah esté complacido con ambos, dijo: “Uno de los Profetas se quejó a su Señor y dijo: ‘¡Señor mío! ¿El siervo creyente Te obedece y evita desobedecerte, (eso es lo que se supone que somos todos nosotros, siervos que cumplimos con lo que Allah nos ordena y nos alejamos de lo que nos prohíbe) y Tú le privas de este mundo y lo expones a las tribulaciones (a pesar de que te obedece, a pesar de todo ello, Tú le haces pasar por momentos de prueba y de aflicción). Y el siervo incrédulo no te obedece y se atreve a desobedecerte y Tú le privas de la aflicción y le das abundancia en este mundo?”. Y Allah le inspiró: “Los siervos son Míos y la aflicción es Mía y todo glorifica con Mi alabanza; de manera que el creyente tiene sobre él faltas y Yo le privo de este mundo y lo expongo a la aflicción y es una expiación de sus faltas hasta que Me encuentra y le recompenso por sus buenas acciones. Y el incrédulo tiene malas acciones y Yo le doy holgura en la provisión y le privo de la aflicción hasta que Me encuentra y le recompenso, (mejor dicho le castigo) por sus malas acciones””.

El pasar por dificultades en esta vida no es algo malo, no es una muestra de que Allah nos ha abandonado. Y con esto no estoy diciendo que tengamos que buscar la dificultad y el sufrimiento, no, ese es un sentimiento católico oscuro que está muy alejado de nuestro Din, de hecho, el que piense que debemos buscar la dificultad y el sufrimiento no ha comprendido realmente la esencia de nuestro Din.

Por consiguiente, si Allah nos hace sufrir un periodo de prueba, si nos hace vivir momentos de dificultad ─sean del tipo que sean, sea por falta de provisión, por pérdida de seres queridos, por aflicciones internas─ lo que debemos saber es que es muy posible, no sólo muy posible, es seguro que con esa dificultad Allah nos está, o bien librando de un mal mayor o bien reservando para nosotros, para el futuro o para la Próxima Vida, un bien mucho mayor que esa dificultad pasajera en la que estamos inmersos.

Por eso, se ha transmitido que un creyente y un incrédulo de los primeros tiempos fueron a pescar; y el incrédulo se puso a invocar a su dios y, cuando levantó su red, había capturado muchos peces. Y el creyente se puso a invocar a Allah y no venía nada; y luego capturó un pez en el momento de la puesta del sol, pero este se agitó y cayó al agua de manera que el creyente volvió sin nada mientras que el incrédulo volvió con su red llena. Y el ángel encargado de él lo lamentó, y cuando subió al cielo, Allah le mostró el lugar de residencia del creyente en el Jardín y dijo: “¡Por Allah, que no le hará daño lo que le ha ocurrido, que no le importará nada, después de que llegue a esto!”. Y le mostró el lugar de residencia del incrédulo en el Fuego, y dijo: “¡Por Allah, que no le servirá de nada lo que ha conseguido de la vida del mundo después de llegar a esto!”.

Esto es así, es una realidad clara en la que no hay duda posible. ¿Qué ocurre con nosotros entonces? Que constantemente nos ponemos a nosotros mismos barreras que nos impiden ver esta realidad; le damos tanta importancia a Dunia, hemos caído tanto en dejarnos absorber por este mundo, que nos olvidamos de todo esto. Y lo cierto es que esto es muy doloroso, sobretodo verlo en los más jóvenes, ver cómo nos entregamos por completo a Dunia, cómo toda nuestra vida gira en torno a Dunia; y no estoy diciendo que es algo perverso, queremos y buscamos lo mejor de Dunia, no hay nada de malo en buscar y querer riquezas; pero es necesario el equilibrio y este es el secreto de todo. Lo que ocurre es que cuando perdemos ese equilibro y nos vemos en una dificultad, nos hundimos, caemos en la desesperación, en la mala opinión de Allah, en la queja a Allah, en los celos, en la envidia, y esto es lo perverso y este el signo de que Dunia está venciendo la batalla al Ajira en nuestro interior.

Y esto es lo que no nos podemos permitir, que la dificultad nos hunda, que la dificultad nos haga tener mala opinión de Allah, que la dificultad nos lleve a perder la esperanza en Allah; ya que si eso ocurre, esa dificultad, que es un signo del amor de Allah, que es un signo de que Allah nos ama, lo estaremos convirtiendo en un asunto por el que Allah nos odiará.

Esas barreras de las que hemos hablado antes, unas barreras que nos ponemos a nosotros mismos, y que realmente no son más que excusas para no hacer lo que debemos hacer, suelen girar en torno a la riqueza, a la provisión.

Hemos llegado al punto en el que todo lo que hacemos lo medimos por el beneficio económico que nos va reportar. No hago esto porque no veo el beneficio económico que puede haber en ello. Y entonces me dedico a otras cosas que me aportan un beneficio económico; bueno, hazlo si quieres, yo no te lo voy a impedir, pero sí que te voy a decir una cosa al respecto.

Y es que debes saber que en el Día del Levantamiento, habrá cuatro tipos de personas a las que Allah refutará: el rico, el esclavo (entiéndase por esclavo el que está atrapado por las obligaciones que le son impuestas o que él mismo se impone), el pobre y el enfermo. El rico dirá: “La riqueza me distrajo de adorarte, de hacer lo que tenía que hacer”. Allah lo rechazará usando como ejemplo a Sayyiduna Sulayman, y le dirá: “No fuiste más rico que Sulayman, y su riqueza no le impidió adorarme y hacer lo que tenía que hacer”. Y rechazará a los esclavos basándose en Yusuf, alaihi salam, de manera que dirá el esclavo: “Fui un esclavo y la esclavitud me impidió adorarte…”. Y Allah le dirá: “A Yusuf no le impidió la esclavitud adorarme y hacer lo que tenía que hacer”. Y contra los pobres con ‘Isa, alaihi salam, de manera que dirá el pobre: “Mi necesidad me impidió adorarte. Y dirá Allah: “¿Tú estuviste más necesitado que ‘Isa? Pues a ‘Isa su pobreza no le impidió adorarme”. Y luego vendrá el enfermo que dirá: “Mi enfermedad me impidió adorarte”. Y Allah dirá: “¿Era tu enfermedad mayor que la de Ayyub? Y sin embargo, a Ayyub su enfermedad no le impidió adorarme”. Así que, el Día del Levantamiento nadie tendrá excusa ante Allah.

“Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad. Sí, junto a la dificultad hay facilidad”.

Por todo esto, por muy mal que nos vayan las cosas, por muy oscuro que veamos el futuro, por muy negras que pinten las cosas, nunca debemos desesperar de la Misericordia de Allah, debemos recordarle y volvernos a Él, ya que junto a la dificultad, hay facilidad.

Y pedimos a Allah que nos haga soportar la dificultad y tras ella nos colme con Su facilidad y Misericordia. Amin.

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