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¿Por qué seguir un madhhab?

En uno de los artículos de la semana pasada hablamos sobre las diferencias en las escuelas de fiqh, lo conocido como los madhahibs, y dejamos muy claro que el que existan esas diferencias no pueden ser tomadas nunca para atacarse unos a otros sino todo lo contrario, son una muestra de la Misericordia y la amplitud que existen dentro de nuestro Din.

Una vez que hemos dejado eso claro, la siguiente pregunta sería: ¿Por qué seguir una escuela? ¿Por qué seguir un madhhab? Esta es precisamente la pregunta que vamos a tratar de responder hoy, con el permiso de Allah, ya que es un asunto de gran importancia que desgraciadamente mucha gente ni siquiera conoce.

Para hacerlo debemos introducir dos términos que seguramente muchos desconoceréis: Iŷtihad y Taqlid. La definición clásica de iŷtihad es: “Iŷtihad es el esfuerzo que el jurista musulmán o alfaquí lleva a cabo para emitir un juicio determinado a partir de las fuentes del derecho musulmán. El que hace iŷtihad es un Muŷtahid”. Dicho con otras palabras, es el que establece una metodología o un usul para llegar a un juicio (recordad que ya hemos hablado de esto).

El otro término es Taqlid, cuya definición es: “El ceñimiento del musulmán que no es alfaquí, o del alfaquí que no posee los conocimientos pertinentes para elevarle a la categoría de muŷtahid. El que hace taqlid es muqallid”.

Por lo tanto tenemos estos dos grados, o somos muŷtahid o somos muqallid; el que no posee los conocimientos necesarios para establecer su propia metodología y extraer sus propios juicios, tiene que ser muqallid, es decir, está obligado por el consenso de la gente de conocimiento del Islam a seguir al que sí está capacitado para hacerlo. ¿Y quiénes son los que sí están capacitados para hacerlo? Los Imames de los cuatro madhhabs y aquellos que reúnen una serie de condiciones, que son las siguientes:

Condiciones del Iŷtihad:

  1. Ser musulmán.
  2. Ser responsable (mukallaf según la shari’at del Islam)
  3. Ser moralmente íntegro (‘adl) y llevar esa moralidad a todos los aspectos de la vida.
  4. Ser conocedor de las circunstancias sociales del lugar y la época en que se vive; este es un punto muy importante, ya que lo que quiere decir, es que una persona que vive en lugar determinado no puede hacer iŷtihad para otra que vive en otro lugar de la tierra y que tiene unas circunstancias completamente distintas.
  5. Ser perspicaz y tener agudeza mental e intelectual.
  6. Dominar ampliamente la lengua árabe. Y esto es tela, puesto que implica conocer la gramática, la lexicología y la retórica, la sintaxis, la morfología.
  7. Conocer el Corán. Y aquí la cosa también se pone seria, porque esto implica conocer las distintas causas de la revelación de las diferentes aleyas que versan sobre la ley, saber sobre los ahkam; conocer las aleyas abrogadas y las abrogantes; conocer cuáles son todas y cada una de las aleyas que versan sobre la ley (unas 500 aproximadamente); conocer los comentarios del Corán efectuados por el Profeta – la paz sea con él –, los Compañeros, los Seguidores y los demás eruditos en la ciencia del Tafsir; conocer las distintas lecturas o recitaciones del Corán y las implicaciones jurídicas que sus diferencias puedan originar.
  8. Conocer la Sunna. Ello implica conocer todos y cada uno de los hadices que versan sobre la ley; conocer los abrogantes y los abrogados; conocer los transmisores de los hadices; conocer qué hadices especifican y restringen a otros en su aplicación jurídica; conocer la ciencia que versa sobre los distintos niveles de fuerza de transmisión que poseen los distintos hadices, el usul al hadiz, ya que hay hadices que son sahih, hasan, da’if, luego está el muttasil, el marfu’, el musnad, el mauquf, el maqtu’, etc. Hay muchas clases de hadiz y se deben conocer todas estas categorías y también saber, de los hadices que versan sobre la ley, cuál está en qué categoría.
  9. Conocer los dichos de los Compañeros y verificar sus transmisiones; y aquí ocurre casi lo mismo que con el hadiz, que hay grados diferentes y numerosos.
  10. Conocer en qué puntos de la ley hay consenso y en cuáles no, y con el consenso nos referimos al iŷmâ’, del que también podríamos hablar largo y tendido.
  11. Conocer las reglas de la analogía y su perfecta aplicación, el famoso qiyas, que tiene mucha tela que cortar.
  12. Dominar la ciencia de la Metodología del Fiqh (usul al-fiqh).
  13. Conocer los objetivos de la Shari‘a (maqasid ash-shari‘a) y su perfecta aplicación a fin de aplicar la ley equilibrando la letra y el espíritu de la misma y no con una rigidez que lleve al absurdo, la dificultad innecesaria y la injusticia.

¿No es tan fácil verdad? ¿Sabiendo esto todavía pensamos que cada uno puede hacer su propio Iŷtihad?

Una vez visto todo lo anterior, entramos ahora en un terreno muy interesante : por qué seguir una escuela, el por qué del taqlid del que hemos hablado y no caer o bien en el iŷtihad personal, es decir, en que cada uno siga lo que entienda del Corán y de la Sunna, lo que le diga su corazón o bien un movimiento que tiene mucha fuerza últimamente que es el conocido como “la madhahib”; sin madhhab, no hay necesidad de seguir ningún madhhab, o también unir todos los madhahib en uno solo para así dar mayor facilidad.

Esto, que a simple vista puede parecer bueno y cuyo postulado, o cuya excusa, es el “hacer las cosas fáciles” realmente no lo es, es un engaño, tiene mucho de demagogia y de irrealidad. ¿Por qué? Vamos a tratar de explicarlo:

Si Allah, subhanahu wa ta’ala, el mas Misericordioso entre los misericordiosos, hubiera querido, habría declarado cada cosa con claridad y se harían todas las cosas siguiendo una sola manera, tanto en la ‘Ibada (actos de adoración) como en la Mu’amalat (transacciones humanas). Pero lo cierto es que Allah, que es todo misericordia, y el Mensajero Muhammad, que fue enviado como una misericordia para todos los mundos, no lo declararon todo con claridad, no cerraron la puerta y marcaron una línea roja única y exclusiva.

Por consiguiente el resultado de las explicaciones y aclaraciones de los ‘ulama de los cuatro madhhab lo que hacen es dar facilidad. ¿Por qué? Porque por ejemplo, si yo encuentro algo que es difícil para mí en mi propio madhhab, puedo buscar otra opinión dentro del madhhab que sea más relajada, o que haga más llevadero ese asunto, siempre que se mantenga dentro del madhhab.

Si el caso tiene una dificultad aún mayor y no existe ninguna opinión dentro del madhhab que lo permita, entonces puedes, de forma excepcional y si tienes el conocimiento para ello, ir a otro madhhab para ese asunto concreto y donde puedas realizar esa acción, ya que si no fuera de esa manera en otro madhhab, realmente al final no la harías.

Si hubiera un solo madhhab, si hubiera un solo camino, si hubiera una sola línea, esto no sería posible. Por lo tanto, estos que dicen hay que hacer un solo madhhab para hacer el camino más fácil, lo que realmente están haciendo es crear un sistema lleno de dificultades para los musulmanes sin tan siquiera (por eso de mantener la buena opinión) sin tan siquiera ser conscientes de ello.

¿Sabéis en qué radica para mí la importancia de los madhahib? Y esto es una visión muy personal mía. En dos cosas principalmente, seguro que hay más, pero yo voy a mencionar sólo dos, que tal vez a ninguno se os haya pasado por la cabeza y que no es algo enrevesado en términos jurídicos, si no que es algo muy humano y muy de sentido común. La primera es el agradecimiento y reconocimiento a los grandes imames de la antigüedad, realmente fueron hombres como no ha habido después; eran gente escrupulosa, muy escrupulosa, que le daban toda la importancia del mundo e incluso más a la hora de emitir un juicio o de abordar algún asunto relacionado con el Fiqh.

Como por ejemplo el Imam Malik, del que se ha dicho que parecía que se suspendía entre el cielo y la tierra cuando le pedían que emitiera un fatwa (esa palabra tan usada también hoy en día) debido al compromiso y la escrupulosidad que para él significada eso; él era el que decía que el escudo, que la protección del hombre de conocimiento es decir no sé, el que a la hora de hablar del hadiz, de las palabras del Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz, hacía wudu, se vestía bien, se peinaba, se perfumaba y se lo tomaba con la máxima gravedad y seriedad posible.

O como el gran Imam Ibn Sirin, que cuando se le preguntaba por algo de lo haram o lo halal, el color de su cara cambiaba hasta tal punto se transformaba de manera que parecía una persona distinta; o el Imam Ahmad que prácticamente nunca afirmaba algo al cien por cien cuando se trataba de lo halal o lo haram, a no ser que fuera claro y evidente, sino que decía, en mi opinión, yo creo, espero que, lo más querido para mi es…

Este es el primer punto, el agradecimiento y el reconocimiento hacia estas personas, hacia estos héroes, que realmente así es como deberíamos imaginarlos, héroes que dan sus vidas para defender y proteger el Din de Allah.

Y esto me lleva al segundo punto por el que a mí me parece necesario seguir uno de los madhahib: y es la protección, la protección que eso encierra, tanto en tus actos de adoración como en tus transacciones humanas, como incluso en tu forma de pensar, en todo; seguir un madhhab es una protección, una protección tremenda y lo cierto es que no nos damos cuenta de ello, no somos conscientes de la protección que es para nosotros hasta que no vemos al punto al que se puede llegar si no se siguen los madhahib. ¿Y qué punto es ese? Abrid los ojos, mirad a vuestro alrededor y lo comprenderéis.

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