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Diferencias en el Fiqh

La semana pasada estuvimos hablando de lo que es el Fiqh, de su significado, de su importancia, de lo que representa y de todos los aspectos que abarca que, de forma resumida, podemos decir que son todo tipo de transacción que haga el ser humano, ya sea en su relación con Allah o en su relación con las criaturas.

Ahora bien, puede que llegados a este punto alguien se esté haciendo una pregunta, una duda se empieza a formar en su interior; esa duda tomaría la forma de una pregunta que sería algo manos o menos así: “Vamos a ver; si el Fiqh se nutre de la misma fuente, Corán y Sunna principalmente, si es un corpus legal que lo que busca es sentar las bases de una sociedad y la protección del individuo, ¿por qué hay diferencias? ¿Por qué hay diferentes escuelas en el Fiqh? ¿Por qué hay diferentes madhahib?”

Esta pregunta es fundamental, es muy importante, y realmente es clave planteárnosla; y ya veréis cómo, una vez comprendida la respuesta, podremos resolver muchas de las dudas y malinterpretaciones que hay hoy en día respecto a este asunto; es algo que tengo que decir: las hay, y son muchas, y todas ellas por ignorancia.

Pero antes de entrar a responder a la pregunta, quiero dejar claro que el que esto sea así, que haya diferencias entre los madhahib no significa, como mucha gente piensa, que el Islam esté separado ni que esté enfrentado ni nada de eso, ni que los partidarios de una de estas escuelas tengan la verdad absoluta y los otros estén equivocados; todo lo contrario, estas diferencias son una muestra de la amplitud y la facilidad que encierra nuestro Din. Es importante que este asunto lo comprendamos de esta manera; las diferencias que hay entre las escuelas no son para que unas se enfrenten a otras, NO; nunca podemos tomarlo así, sino que son muestra de la misericordia de Allah.

Y siempre que hablo de esto me gusta recordar una historia que me contó uno de mis maestros, que muestra a la perfección cómo este asunto del que estamos hablando no debe ser tomado en ningún momento como enfrentamiento o disputa de unos entre otros.

Se cuenta que el Imam Ahmad Ibn Hanbal, que Allah esté complacido con él, se dedicó a recoger en un libro, o en un escrito, todas las diferencias existentes entre las diferentes escuelas de Fiqh, las diferencias de opinión que había entre Abu Hanifa, Malik y Shafi’i (que son los conocidos como fundadores de sus madhahib), lo conocido técnicamente como las ijtilaf, lo que traducimos como las diferencias o las discrepancias.

Cuando terminó de recoger todas estas diferencias se lo enseñó a uno de sus alumnos que tras leerlo le dijo: “Es maravilloso, ¿cómo lo vas a llamar?”; “Aún no lo sé” contestó el Imam, “¿qué me sugieres?”. El alumno le respondió diciendo: “Yo lo llamaría: Kitab al ijtilaf. El Libro de las diferencias”. El noble Imam se quedó unos segundos en silencio y luego dijo: “No, lo llamaré el Libro de la Misericordia, porque las diferencias en el Fiqh son una muestra de la Misericordia de Allah con Sus criaturas”.

Es así como debemos tomar estas diferencias, nunca como disputas, nunca como enfrentamientos de la mía es mejor que la tuya, la mía es verdadera y la tuya no, la mía está más cerca de la verdad que la tuya; esto es un error que, desgraciadamente, está muy extendido en nuestros días.

Hemos mencionado los madhahib, ¿qué son los madhahib?, los madhahib son las cuatro escuelas clásicas, tradicionales y aceptadas que al día de hoy se conservan; estas cuatro escuelas, como bien sabemos, son: Hanafi, Maliki, Shafi’i y Hanbali. Según la gran mayoría de los musulmanes, aunque hoy por desgracia esa mayoría empieza a decrecer, está de acuerdo en que quien sigue una de estas cuatro escuelas, está, sin ningún tipo de duda, viviendo bajo los parámetros de las dos grandes bases del Islam, que son el Corán y la Sunna.

¿Cómo se forman esas escuelas? Se forman de manera orgánica; no es una persona que dice ‘voy a crear una nueva escuela de jurisprudencia porque no me gusta como se hacen las cosas’. No, no tiene nada que ver con eso, sino que se forman de manera natural, surgen cuando hay que dar respuesta a casos que hay que afrontar, cuando se presentan dudas y situaciones que hay que plantearse.

Ya que el Islam, como bien sabemos, nace en el seno de la Península Arábiga, nace como algo extraño, algo nuevo, algo desconocido. La mayoría de sus actos de adoración son desconocidos, así como sus enseñanzas en lo referente al carácter y al comportamiento. Desde su inicio, o mejor dicho, tras sus inicios, el Islam comienza a extenderse a una velocidad de vértigo, pero en un tiempo muy diferente al que vivimos hoy en día en el que si ocurre algo en China o en América, aquí estamos enterados de lo que ocurre en tiempo real. Hace 1400 años no era así, era muy distinto. Las distancias y los tiempos no podemos medirlos con los parámetros que utilizamos hoy en día. Por esta razón, tenemos que hacer un esfuerzo por abrir nuestras mentes y transportarnos a esos tiempos, a esas distancias, a esas medidas.

El Islam se extiende con una rapidez inverosímil y llega a lugares en los que hay una forma de vida, una cultura, unas costumbres que son muy diferentes a las que existían en Meca y en Medina. En realidad no tenían prácticamente nada que ver, razón de que podamos decir que hay un proceso de adaptación. Pues es justo en este proceso de adaptación en el que se confronta lo que la gente había aprendido de sus padres,  estos de los suyos y estos a su vez de los suyos, con todo lo nuevo que traía el Islam. Es en ese campo de cultivo, en esa situación nueva donde surgen las controversias, las dudas sobre qué es Islam, qué son costumbres del lugar y qué son enseñanzas previas.

Es entonces cuando aparece la figura de, entre otros, Abu Hanifa, que surge por la necesidad que hay de diferenciar y de explicar qué es correcto y qué no lo es, qué es el Islam genuino y qué no lo es. Este es el origen de los madhahib, es proteger el Din, mantener el Din lo más claro y nítido posible; no es crear algo nuevo, no son bi’da, no es ir en contra del Corán y de la Sunna, no son pretensiones de individuos que quieren ganar fama y renombre; nunca, jamás, debemos entenderlo así.

Por lo tanto, las diferencias en los madhahib no están, como piensan los ignorantes de hoy en día, en que los imames fundadores de dichos madhahib ignoran algunas de las aleyas o de los ahadiz; quien diga eso no es más que un ignorante, la diferencia reside en otras dos cosas.

Tenemos que tratar de llegar a un juicio: esto está permitido, es obligatorio, es recomendable mientras que, por el contrario, aquello está prohibido, es indeseable. Para poder emitir ese juicio no lo digo así sin más, sino que estudio el caso y me dirijo a las fuentes, sobre si, en este caso, en el Corán se ha dicho tal cosa, hay un hadiz que dice otra, la práctica habitual de la gente de Medina es esta otra, la costumbre de la gente en el lugar en el que resido es otra, etc. Miro todas las posibilidades, las estudio con detalle y luego digo una cosa determinada. Esta es la clave: uso una metodología, me ciño a un patrón para emitir el juicio; ese patrón, esta metodología, que consiste en cómo abordo las fuentes y qué tengo presente de ellas, es conocida como la ciencia del Usul al Fiqh.

Y esta ciencia maravillosa e increíble es la que lleva a dictaminar que una cosa está prohibida o está permitida, siendo aquí donde radican las diferencias entre los madhahib. Los cuatro grandes Imames, Abu Hanifa, Malik, Shafi’i e Ibn Hanbal, lo que les diferencia en realidad no es su Fiqh; NO, es su Usul al Fiqh, es qué metodología emplean para emitir un juicio ya que, al haber diferencia en la metodología, existe por supuesto diferencia en el resultado final, y ese resultado final es el Fiqh. Por lo tanto, podemos afirmar que el Fiqh es la regla y el Usul es cómo se ha llegado a esa regla.

Ahora sí lo vemos con claridad. ¿Por qué en un madhhab tal cosa se hace de una manera y en el otro se hace de otra? Porque se ha empleado una metodología distinta.

Y en esa metodología, aparte de los cuatro puntos en los que todos los Imames coinciden, que son el Corán, la Sunna, el Consenso y la Analogía, existen otros como por ejemplo: la Práctica de Medina, la Opinión de un Compañero, el Interés General (maslaha mursala), lo Abrogado y lo Abrogante, la Evitación de Pretextos (sadd ad-darai‘), la Equidad (istihsan), las Leyes Reveladas anteriores a la Shari‘a, la Presunción de Continuidad (istis-hâb) y la Costumbre (‘urf).

Esto es lo que estos grandes Imames tenían en cuenta a la hora de emitir un juicio. Como vemos, es más complejo de lo que a simple vista parece, pero debemos saber que esta es la llave para comprender las diferencias que existen entre los madhahib. Por lo tanto, el querer denigrarlos, el querer anularlos, el querer renunciar a su herencia y legado y decir, como se dice hoy en día, “todos y cada uno de nosotros tenemos acceso al Corán y la Sunna, por lo tanto no es necesario seguir una escuela, ya que cada uno está capacitado para emitir su propio juicio” no es más que uno de los muchos postulados, existentes hoy en día, que tiene su origen en la ignorancia y que no puede conducir a nada nuevo, ya que como hemos dicho antes, seguir una de las cuatro escuelas reconocidas es protección y seguirlas es, sin ningún tipo de duda, vivir bajo el paraguas y la protección del Islam, bajo el paraguas y la protección del Corán y la Sunna.

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