vida

¿Y yo… qué hago?

Musulmanes: Os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, Le obedezcáis en aquello que os ordene y os alejéis de lo que os prohíbe, así obtendréis el éxito y el triunfo en esta vida y en la Próxima.

Siervos de Allah, sabed que el mundo en el que vivimos, el mundo de dunia, es un puente hacia la Próxima Vida. Nuestro caminar por esta vida no es más que un caminar hacia la vida de Ájira; ésta es la vida de la acción. La Próxima Vida será la vida en la que vivamos de acuerdo a las acciones que hayamos hecho en este mundo. En esta vida podemos tener mucho y en la próxima no tener nada; en esta vida podemos no tener nada y en la próxima tenerlo todo, ya que Allah es el que decreta sobre todo los asuntos, y nuestros restringidos intelectos no nos permiten abarcar el conocimiento de Allah.

Podemos ver en ocasiones que Allah le ha dado mucho a algunos, ya sean individuos o naciones, grandes riquezas y supremacía sobre la Tierra, poder para hacer lo que quieran, poder para matar y manipular, poder para perseguir y castigar, poder para sembrar el caos y la corrupción sobre la Tierra; y ciertamente esto es lo que vemos hoy en día: cómo los poderosos se adueñan de la Tierra, cómo persiguen y atacan a los más débiles, cómo los ricos se aprovechan de los pobres, cómo los fuertes derrotan a los débiles… Podemos pensar que esto es algo nuevo en la historia de la humanidad, que un tiempo como este que estamos viviendo no se ha vivido jamás, que nunca a lo largo  de la historia ha habido corruptores como los que hay ahora; pero esto no es así, siempre los ha habido y siempre los habrá.

Dice Allah en Su Libro: “¿No has visto a aquel que, porque Allah le había dado soberanía, desafió a Ibrahim discutiéndole a su Señor? Dijo Ibrahim: ‘Mi Señor da la vida y da la muerte’. Dijo él: ‘Yo doy la vida y doy la muerte’. Dijo Ibrahim: ‘Allah trae el sol desde el Oriente, tráelo tú desde Occidente’. Y quedó confundido el que se negaba a creer. Allah no guía a los que son injustos”.

Este rey era Nemrud Ibn Kanan, uno de los soberanos con más poder sobre la Tierra, un poder que Allah le había dado pero que él negó, se olvidó de Allah y se otorgó a sí mismo la divinidad diciendo que él era quien daba la vida y quien daba la muerte, y para demostrarlo mandó traer a dos hombres y mató a uno dejando con vida al otro. Y entonces dijo: “He dado la muerte a uno y la vida a otro”.

Este rey lo tuvo todo, y por olvidarse de Allah, Allah se lo quitó. Esta es la sunna de Allah que se repite constantemente en su universo, a unos los pone a prueba con fuerza, a otros con poder; a unos con riquezas, a otros con pobreza; a unos con conocimiento, a otros con acciones. Y todas estas pruebas, sean del tipo que sean, son únicamente para ver si somos capaces de reconocer que de Allah somos y a Él hemos de volver o no somos capaces de hacerlo; los que reconozcan el poder de Allah sobre ellos habrán triunfado, los que no lo hagan… serán de los perdedores en esta vida y en la Próxima.

Siervos de Allah, sabed que el poder real le pertenece a Allah. Sabed que Él es quien de verdad tiene fuerza y tiene poder. ¿La tienen los que hoy en día gobiernan el mundo? No, no la tienen, es una fuerza pasajera, es un poder muy limitado, con el que Allah los está poniendo a prueba. Y no están siendo capaces de superar esa prueba, con lo cual su fuerza y su poder serán la causa de su destrucción y su perdición.

Pero debemos saber que Allah nos pone a prueba a todos nosotros. Nos está poniendo a prueba ahora mismo; no podemos pensar que nosotros estamos libres de todo y que al no tener la fuerza o poder que otros tienen otros Allah no nos va a poner a prueba. El que piense de esta manera no ha comprendido nada del Din del Islam.

Es muy fácil mirar hacia fuera y decir que fulano es muy malo, que mengano es injusto, que el mundo está muy mal, que la situación debería cambiar, que los musulmanes son débiles, que están siendo atacados, perseguidos y maltratados, y todo esto es cierto. Pero esta realidad no puede hacer que nos olvidemos de la otra realidad, que es la importante, ya que es por la que se nos pedirá cuentas. Esa otra realidad somos nosotros mismos, eres tú y soy yo; somos cada uno de nosotros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos.

¿Qué estoy haciendo yo?; no ¿qué está haciendo fulano o mengano? ¿Qué estoy haciendo yo? ¿Qué pruebas me está poniendo Allah y cómo las estoy superando? ¿Estoy siendo capaz de reconocer mis debilidades o, por el contrario, solo me fijo en las ajenas para no ver las mías? ¿Estoy reconociendo el mal que yo hago o sólo me fijo en el mal de los demás para no sacar a la luz el mío propio? Haceos recuento a vosotros mismos antes de que se os haga; este es el consejo, este es el mandato del Mensajero de Allah, ya que él, el mejor de la creación, sabía la importancia que tiene esto, sabía que quien es capaz de hacerse recuento a sí mismo es de los que están por el camino del éxito y el triunfo en esta vida y en la Próxima.

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Siervos de Allah: Sabed que quien de verdad es poderoso es el que siembra en esta vida las semillas que le darán buenos frutos en la Próxima. Y todos y cada uno de nosotros tenemos poder para hacer esto; para plantar estas semillas no necesitamos de otros, para plantar estas semillas sólo necesitamos de nosotros mismos, y sabed que nosotros y sólo nosotros, individualmente, sin intérprete ni traductor, estaremos ante Allah cuando se nos haga el recuento de nuestras acciones.

Hemos visto cómo reyes y soberanos a los que Allah les dio todo, por creerse superiores y olvidarse de Allah, Allah se lo quitó. Hoy en día vemos cómo hay gente que se siente superior al resto y se olvidan de Allah, a esos Allah también se lo quitará y les castigará por el inmenso mal que hayan hecho; esto es algo que todos debemos saber, y, al reconocerlo, Allah nos dará tranquilidad en nuestro interior, pues sabemos que no hay nada que se escape al conocimiento de Allah: “Y el que haya hecho el peso de una mínima partícula de bien lo verá, y el que haya hecho el peso de una mínima partícula de mal lo verá”.

¿Pero qué ocurre con nosotros? ¿Miramos a los demás y nos olvidamos de nosotros mismos? ¿Vemos el mal de los que están por encima y nos olvidamos de nosotros mismos? ¿Observamos la situación desastrosa de esta sociedad en la que vivimos y nos olvidamos de nosotros mismos, nos olvidamos de nuestra situación, nos olvidamos de nuestras pruebas?

Tened temor de Allah, siervos Suyos; aferraos con fuerza a la cuerda de Allah, en la que no hay fisura; guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego; mirad en vuestro interior antes de mirar hacia fuera, arreglad vuestra situación antes de querer arreglar el mundo. Si nosotros no somos firmes, si no somos capaces de obedecer a Allah y al Mensajero, ¿cómo podemos pretender que otros sí lo hagan? Si nosotros no somos capaces de andar por la senda que conduce hacia lo mejor en la próxima vida, ¿cómo podemos pretender que otros sí lo hagan? Si nosotros no somos justos, ¿cómo vamos a pretender que otros sí lo sean? Si nosotros no tenemos misericordia, ¿cómo vamos a pretender que otros sí la tengan? Empieza por ti mismo, mejórate a ti mismo, hazte recuento a ti mismo. Y si lo haces con sinceridad, Allah hará que mejore lo que hay a tu alrededor y te facilitará el camino que conduce al éxito y al triunfo en esta vida y en la Próxima.

Oh Allah, te pedimos que nos hagas ser capaces de hacernos recuento a nosotros mismos antes de que se nos haga, y que eso nos lleve a lo mejor de esta vida y de la Próxima.

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